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jueves, 8 de agosto de 2013

"Mi novio me controla lo normal"

La violencia de género suele asociarse a las parejas casadas y con hijos, pero es el noviazgo cuando se dan los primeros síntomas y a muchas jóvenes les suena a la Prehistoria aquello de que las más mayores no podían viajar sin el permiso del marido o sacar dinero de una cuenta en el banco. No obstante, son las mismas chicas que a veces mantienen relaciones de noviazgo negativas, a pesar de no haber dependencia económica ni convivencia, cuando parece tan sencillo dejarlo si no funciona. 'Mi novio me controla… lo normal' es el título de un espacio virtual de referencia destinado a chicas confundidas con el amor en el que se fomenta el pensamiento y actitud críticos frente a los mensajes del amor romántico y se analizan los elementos que suelen normalizar la permanencia en una relación de maltrato, psicológico sobre todo, por parte de las jóvenes, así como la negación de la violencia. Su creadora es la bilbaína Ianire Estébanez, psicóloga especialita en intervención con mujeres, además de bloguera y ciberactivista.
"Me controla pero sólo lo normal, lo hace porque me quiere, se pone celoso porque no puede estar sin mí, eso no es malo, es que le interesas…". Son las frases que con más frecuencia reproducían las chicas jóvenes al reflexionar acerca de la violencia psicológica en el noviazgo que Ianire Estébanez recogió en una investigación y posterior tesis doctoral realizada y que le llevaron a crear este blog para desmontar mitos y malas percepciones. Estébanez es también colaboradora en el Servicio de Mujer del Módulo Psisosocial de Deusto, premiado por Emakunde, donde organiza eventualmente grupos con jóvenes para hablar sobre las relaciones afectivas y sexuales, el amor virtual o los buenos tratos, y trabaja en la consultora sobre violencia de género Sortzen.
"La primera experiencia investigadora de la que nació este espacio arrojó unos datos abrumadores", explica Estébanez. Un 25% de las chicas encuestadas percibe con claridad la violencia psicológica en sus relaciones. Las demás, o dudan o lo justifican casi todo. La negación de la violencia es el principal argumento para quitar importancia a la gravedad de conductas de sus novios ("si no le haces caso, no es violencia"), y para explicar las conductas de control y celos desmedidos les basta a muchas con un "lo hacen todos los chicos, ellos son así" o con un "quiere saber de mí, es normal, igual es culpa mía". En palabras de la psicóloga bilbaína, "el amor se erige como la principal argumentación por la que perdonar, volver, seguir, cegarse, vivir". Lo hace porque me quiere. Le perdono por amor. Veamos qué respondía una joven cuando se le presentaba esta situación.
"- Si tu novio vuelve a hacerte daño pero te pide que vuelvas, ¿volverías con él?
-Es que no puedes ser tajante y decir que no. Depende.
-¿De qué depende?
-De si le quieres".
"Las confusiones y argumentaciones del amor como un todo irrefrenable y la idealización del amor como algo unido al esfuerzo y al sufrimiento y que puede reparar cualquier daño ocasionado confunde y engaña a estas chicas, llevándolas a aceptar comportamientos violentos como parte del pack incluido dentro del amor-pasión", concluye Estébanez. Es verdad que cuando nos enamoramos de alguien somos más vulnerables a pasar por alto ciertos signos que pueden indicar que está comenzando una situación de maltrato. Por ello Ianire Estébanez aconseja a las jóvenes prestar más atención para descubrir más pronto que tarde si sus novios reproducen algunas de las siguientes actitudes, "señales de alarma" de que algo no va bien:
Señales de alarma
"Si te hace comentarios sobre la gente con la que tienes que salir, te dice que no le gustan tus amigas e intenta que no salgas con ellas… Lo que hace no es amor, es controlarte". Además, "si siempre te dice que te quedes con él y dejas tu propia vida olvidada. Terminas por dejar de salir con tus amigas y no te relacionas con nadie más que él, ha conseguido engañarte para que te quedes aislada". ¿Y si siempre va a buscarte a la salida de clase o se presenta habitualmente 'de casualidad' por los sitios donde sabe que estás cuando no estás con él? "No lo hace por amor, sino porque siente que eres su posesión".
Hay apostillas que también esconden violencia psicológica. "¿Esa falda no es muy corta?". "Llevas demasiado escote". "Si se mete con tu maquillaje, con tu pelo… O le gusta que vayas bien provocativa y sexy sólo cuando estás con él, pero cuando sales sin él preferiría verte con un chándal". "Piensa si merece la pena ser el trofeo o el objeto de alguien", sugiere Ianire Estébanez. "Y si te compara con otras chicas que 'están más buenas que tú', se mete con lo que tú eres, te insulta, te humilla delante de los demás diciendo cosas malas de ti o te engaña con otras… Definitivamente, no te quiere ni te respeta. Eso no es amor".
El problema es que muchas jóvenes acaban googleando en internet sus dudas. "Hay montones de sitios con claves sobre lo que deberías hacer para que tu novio esté contento, para que la relación funcione… La respuesta que encuentran es tú eres importante en función de si consigues que tu príncipe azul esté siempre contigo y si te dejan es lo peor del mundo, así que esfuérzate a tope para ser la chica perfecta. Es muy perjudicial, porque la relación de pareja es una cosa muy personal que las mujeres deben aprender a identificar por sí mismas. Lo que yo intento hacer es no dar respuestas, sino invitar a la reflexión. A veces preferimos negar las cosas antes de admitir que algo no funciona", sostiene la creadora de 'Mi novio me controla… lo normal'.
"A las mujeres se nos sigue educando para cuidar y para gustar al otro. Parece que desde pequeñas tenemos que aprender que para ser buenas chicas no podemos hacer lo que nos de la gana. Y sobre todo, a las mujeres nos educan para buscar el amor como si fuese lo más importante de nuestra vida. Ser chico, joven y sin pareja es guay. Ser chica, joven y no tener pareja es sinónimo de rara y difícil. Es curioso porque los chicos tienen claro que, por ejemplo, su novia les llame continuamente al móvil, es una forma de control", reflexiona. Ianire Estébanez intenta despertar de su letargo a las jóvenes de todo el mundo que se ven en esta situación y que recurren a ella a través del blog: "¿Te has preguntado cómo te sientes y qué es lo que quieres tú de esta relación? Para querer a alguien lo primero es aprender a quererte a ti misma", les dice.
ITSASO ÁLVAREZ 

domingo, 16 de junio de 2013

Romper con el silencio... ¡ésto no es normal!

Mónica Carrión murió asesinada el pasado 19 de julio de 2011 a manos de su novio. Tan solo tenía 18 años recién cumplidos cuando perdió la vida, pero su calvario empezó con 16 años cuando inició una relación sentimental con su verdugo, el 'Murciano', quien se sentará en el banquillo de los acusados el próximo lunes 17 de junio para enfrentarse a una petición de condena de 25 años de cárcel. Este maltratador, de tan solo 20 años, controlaba todos los movimientos de Mónica, le molestaba que ella se relacionara con sus amigas, le disgustaba con bastante frecuencia la ropa que ella vestía, no le permitía discutirle nada... y así fue engordando poco a poco el maltrato hasta que acabó con la vida de esta joven. Guardia Civil y Policía Nacional dan protección en estos momentos a diez menores de edad víctimas del maltrato machista, según los datos del Ministerio del Interior. En 2011, solo había cinco en la provincia de Granada.
«Lo más complicado cuando son menores de edad es que den el paso de denunciar. Son muchas las veces en que ni siquiera son conscientes de que están siendo víctimas del maltrato, porque aceptan como normal que sus novios controlen sus vidas en todos los aspectos y que estén sometidas de forma permanente». Las palabras son de Pilar Jiménez, presidenta de la asociación de mujeres para el apoyo y defensa de las Víctimas de Malos Tratos -Activa-, integrada en una plataforma de acción psicosocial, esta mujer lleva trabajando desde 1998 en este ámbito de los malos tratos y acumula una amplia experiencia. «Lo más importante aquí es la prevención y la actuación con los menores, con los hijos de las mujeres maltratadas que han visto desde pequeños las agresiones contra sus madres. Trabajar con ellos es muy importante para evitar que esos roles no los reproduzcan ellos. Y te aseguro que no es fácil, porque son chavales muy inseguros y con muchas angustias vitales. Nosotros hemos podido trabajar ya con unos treinta menores de este tipo». La práctica totalidad de esos jóvenes maltratadores y de las adolescentes víctimas de la violencia de género han vivido en sus entornos familiares situaciones muy similares a las que reproducen posteriormente pese a su corta edad.
La incidencia del maltrato en mujeres adolescentes ha obligado a las Administraciones a tomarse más en serio este problema a esas edades. Por primera vez, desde enero de 2013, se están computando a las menores víctimas mortales por violencia de género. A fecha de 6 de junio de 2013 se han registrado los casos de 3 menores víctimas mortales en España, ninguna en Granada.
Por parte del Instituto Andaluz de la Mujer -IAM- ha puesto en funcionamiento un programa para trabajar con víctimas de violencia de género menores de edad. Se está pilotando en Granada y en estos momentos participan seis féminas, la experiencia se extenderá posteriormente al resto de provincias andaluzas.
En el aula
Para Inmaculada Montalbán, magistrada granadina y presidenta del Observatorio de Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial, la vacuna más poderosa y efectiva contra el machismo es la educación. Y cuanto antes se administre, mejor. Andalucía ya la ha incluido en 'el calendario oficial de vacunaciones'. El pasado lunes, día 3 de junio, las autoridades políticas y judiciales de la comunidad autónoma y del Estado -la propia Montalbán estuvo en el acto- firmaron un protocolo para erradicar el maltrato que actualizaba los procedimientos establecidos. En este sentido, los maestros y profesores recibirán formación para detectar y poner coto a posibles 'brotes' de machismo entre los alumnos de Primaria y Secundaria. «Insisto, lo fundamental es la educación y la prevención», recalcó la jurista.
En declaraciones a IDEAL, Montalbán también destacó que, en la violencia de género entre menores, tienen un papel cada vez más importante las nuevas tecnologías, algo que en los casos de adultos es más raro de ver. «Los móviles, Internet y las redes sociales pueden convertirse en una herramienta de hostigamiento en el ámbito juvenil. Y eso pude provocar que el problema pase desapercibido para los padres», alertó.
«Estos maltratadores de adolescentes son muy posesivos, celosos, tratan de controlar la vida de la chica y descargan sobre ellas todo tipo de violencia, aunque de cara a los demás suelen mantener una actitud muy amable», apunta Pilar Jiménez.
El jefe de la Unidad contra la Violencia sobre la Mujer de la Subdelegación del Gobierno en Granada tiene claro que uno de los principales objetivos sigue siendo: «Romper con el silencio de las mujeres y de su entorno, que dificulta visibilizar la situación de violencia sufrida y facilita la salida de esa espiral de violencia». Jorge, un policía nacional, dedicado en sus ratos libres a dar cursos de defensa personal a mujeres maltratadas, asegura que cada vez se encuentra con más casos de adolescentes agredidas por sus novios. «Muchas lo aceptan hasta como algo normal y no es lo más habitual, pero cada vez nos encontramos con más casos».

En este momento, hay en Granada 1.483 maltratadas con protección policial. Mónica Carrión no tuvo tiempo de solicitar esta medida.

viernes, 31 de mayo de 2013

¿Violencia machista en una generación que ha crecido en el siglo XXI?

 - El País.com

La violencia machista no es solo un problema de parejas casadas, como creen muchos adolescentes, que siguen perpetuando estos comportamientos con relaciones enfermizas. Tras años de avances en igualdad, los expertos alertan de que falla la educación y de que sigue dominando una visión romántica del amor en la que las chicas lo aguantan todo, seducidas por una figura dominante y protectora. Según los sociólogos, los adolescentes se saben la teoría y racionalmente rechazan la violencia, pero alertan de que el nivel de machismo es demasiado elevado para una generación que ha crecido en el siglo XXI.

Los centros de atención a malos tratos coinciden en que cada vez son más jóvenes las chicas que acuden a pedir ayuda. Las causas judiciales por este motivo aumentan entre los más jóvenes, según la Fiscalía de Menores. Aunque la mayoría de las víctimas adolescentes tienen entre 15 y 17 años, los puntos especializados llegan a recibir a niñas de 12 y 13. “En estas edades estamos luchando contra el amor, no contra el maltratador”, anuncia Natividad Hernández Claverie, psicóloga responsable de los grupos más jóvenes de la Comisión para la Investigación de Malos tratos a mujeres, una ONG que da apoyo a víctimas de violencia machista desde los años setenta. Hernández Claverie explica que en las terapias con las jóvenes se profundiza primero en sus sentimientos hacia estas situaciones; y luego en el qué significa el comportamiento machista. “Llaman confusas, tristes pero sin saber lo que les pasa”, apunta Diana Díaz, subdirectora de Teléfono de la Fundación Anar, que atiende por esta vía a menores en situación de riesgo y que detecta la violencia contra adolescentes como un problema emergente.

Soledad Cazorla, fiscal de sala delegada contra la Violencia de Género, se muestra “perpleja” ante el fenómeno: “Me produce sorpresa que roles que entendíamos que eran del pasado se puedan repetir en gente muy joven que suponíamos que había asumido su dignidad”. El 25% de las mujeres atendidas en el Centro Municipal para la Igualdad 8 de marzo de Fuenlabrada (Madrid) eran menores de 25 años, frente al 23% del año anterior. Hace tres años que las llamadas a Anar por violencia machista aumentan de forma sostenida: en 2012 registraron un 15% más que en el año anterior. En Andalucía se presentaron 78 denuncias por violencia de género contra menores de edad a lo largo de 2012; una cifra que, según el Instituto Andaluz de la Mujer, supera a las de periodos anteriores. Y cada año la media de edad es inferior al anterior.