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domingo, 5 de abril de 2015

La violencia no tiene género. El género sí tiene violencia

Quien no quiere cambiar una realidad ventajosa utiliza una doble estrategia de efecto exponencial,por una parte la niega y por otra la difumina… y entre lo que borra y lo que emborrona permite que la vida continúe en la zona gris y sombría del desconocimiento, para así mantener sus privilegios.
Es la forma de no posicionarse frente a una realidad concreta con la apariencia de que se está en contra de ella… Imaginen las siguientes respuestas ante las preguntas que se hacen: ¿Qué le parece la guerra de Siria?… Todas las guerras son malas. ¿Qué le parece el problema del SIDA?… Todas las enfermedades son terribles. ¿Qué le parecen las muertes por accidente de tráfico?. Todas las muertes accidentales son tristes… Sería absurdo intentar ocultar una realidad concreta, con sus causas y sus características específicas, en una generalidad con la que comparte el resultado y el marco conceptual, pero que es completamente diferente en sus circunstancias, pues aparte de esconderla no se resolvería jamás…
Pues bien, ante la situación de la violencia de género, con más de 700 mujeres asesinadas por los hombres con quienes compartían su relación en los últimos diez años, y con 600.000 casos de maltrato al año, el posmachismo responde que “todas las violencias son malas”.  Algo obvio, y lo hacen porque lo que busca es que no se haga nada contra la violencia que sufren las mujeres, y no al contrario. Pretender presentar sus ataques a las medidas dirigidas a erradicar la violencia de género como una reivindicación para que se adopten medidas contra todas las demás violencias, al tiempo de insinuar que no las hay, es una falacia. Y lo es, primero, porque para hacer algo contra otras violencias no exige dejar de hacer contra la violencia que sufren las mujeres, y segundo, porque no proponen nada, sólo que se acabe con la Ley Integral.
Ahora bien, no todo puede beneficiarse de esta estrategia del “borrar y emborronar”. Está claro que si alguien intentara negar hoy, por ejemplo, los accidentes de tráfico, los problemas de la situación económica, el envejecimiento de la población… no lo iba a tener fácil, aunque lo intentara. La “estrategia de la negación y confusión” funciona con situaciones estructurales que han formado parte de la “normalidad” histórica de la sociedad, de aquello que se entendía propio de determinadas circunstancias habituales y promovidas desde la misma organización social, y además, funciona cuando a través de esa estrategia se defienden y reivindican determinados valores, no cuando se busca reordenar u organizar de otra manera determinadas cuestiones formales.

domingo, 28 de julio de 2013

Mujeres congeladas

Como se ha repetido mucho en los últimos tiempos lo que hace el Gobierno de Rajoy no es recortar, es ideología. Y dentro de ésta nos encontramos con el entusiasmo por hacer negocio con la sanidad, la educación o los derechos sociales y la forma de tratar los derechos de las mujeres.
Quieren quitar la fecundación asistida a las lesbianas y solteras. Por lo tanto sólo tendrán derecho a estos tratamientos las mujeres casadas como Dios manda, eso sí casadas y estériles. Y las lesbianas o aquellas mujeres que no tengan una pareja heterosexual, si quieren tener un hijo pues que se acuesten con un vecino o se aguanten.  ¿Dónde está el respeto a las opciones sexuales de las personas? Y ¿la igualdad ante la ley?
La mano de la Iglesia aparece hasta el codo. Estas limitaciones fueron puestas en práctica hace tiempo en la Comunidad Valenciana y ahora intentan a hacerlo a nivel nacional.
Pero con eso no tienen suficiente. A partir del 1 de agosto desaparece la financiación pública de ocho anticonceptivos de tercera generación, o sea de los más nuevos y se supone eficaces. La que los quiera se los tendrá que pagar o bien utilizar los que científicamente han sido superados.
El Ministerio de Sanidad afirma que a partir de ahora va a contabilizar no sólo a las mujeres asesinadas por violencia de género sino que contará también las que han sido agredidas siempre que estén más de 24 horas en un hospital.
Por lo tanto, solo contará a las muy apaleadas, a las que hayan dejado como un cristo. Si simplemente son pegadas, les rompen un brazo y no chorrean sangre, esas ya no habrán sufrido violencia de género.
Eso sin olvidar que el parón que el Gobierno ha llevado a cabo con el aborto es sólo temporal. Con la caída de la hoja, Gallardón pisará el acelerador para tenerlo listo antes de Navidad. Más restricciones.
Y suma y sigue.
Los planes de igualdad en las empresas que contemplaban numerosos convenios colectivos han desaparecido desde el pasado 8 de julio ya que el Gobierno ha dado todas las facilidades para que se extinguiesen. Todas las empresas de más de 250 trabajadores estaban obligadas a pactar y aplicar uno de estos acuerdos, tal y como estipuló la Ley de Igualdad aprobada en 2007.
Estos planes, tras hacer un diagnóstico de la empresa intentaba corregir los defectos detectados y promover la igualdad entre hombres y mujeres, por ejemplo, fórmulas para evitar la brecha salarial, favorecer la conciliación de la vida personal y laboral de trabajadores y trabajadoras, o acciones positivas para romper el llamado techo de cristal y fomentar la presencia de mujeres en puestos de responsabilidad.
Eso a nivel laboral pero también han agredido el tema más importante para conseguir una sociedad igualitaria: la educación.
La ley Wert rechaza la educación en valores lo que significa que el esfuerzo hecho por gobiernos de Zapatero para impulsar la igualdad en las aulas, el respeto a la diversidad o la coeducación se puede perder en dos días.
El actual gobierno está subvencionando colegios que separan a los niños de las niñas, ha eliminado la asignatura Educación para la Ciudadanía, ha atacado los programas de educación afectivo- sexual y rechaza todo aquello que potencie igualdad a todos los niveles.
El resultado de estas políticas es que en poco tiempo podremos ver nuevos focos de homofobia en los centros escolares y un retroceso en la igualdad de género en las aulas que es donde más se necesita.
La ley de dependencia es otro de los puntos negros para las mujeres. Cuando se recortan ayudas para cuidar a personas dependientes ya sean ancianos o enfermos ¿en quién recae ese trabajo?......pues no lo duden, en las mujeres.
Lo que hemos tardado siglos en conseguir, se lo pueden cargar en dos días.
Junto a estos hechos, nos enteramos que cada año se denuncian en España 1.161 violaciones (agresiones sexuales con penetración, en la jerga policial) según los últimos datos que facilita el Ministerio del Interior, de 2011. Son tres cada día; una cada ocho horas.
Un panorama desolador.

Mercè Rivas Torres | Periodista y escritora (Nuevatribuna.es)

jueves, 4 de julio de 2013

Los celos y algunos hombres...

Muchos hombres están celosos, se sienten como esos niños mimados que se creen desplazados por la proximidad de un hermano, sin más motivo que su mera presencia y a pesar de que la realidad les muestra su error. Ahora algunos hombres están celosos, y  lo están de las mujeres.
Acostumbrados a ser los reyes de la casa y de la  plaza pública, a que en su imperio nunca se pusiera el sol de sus argumentos, y a hacer de su palabra la ley, como se canta en la canción mejicana, de repente han empezado a tropezar con la realidad al comprobar que esa especie de sombras que los acompañaban dentro y fuera de casa tienen criterio y autonomía, que son personas y ciudadanas como ellos. Y no es fácil para muchos, les cuesta trabajo entender que al igual que un día acabó el imperialismo entre países, también ha finalizado el imperialismo en las relaciones personales. Ya no existen personas colonizadas ni otras legitimadas para dominar y controlarlas. Ahora las relaciones se basan en la Igualdad.
Pero ellos están celosos. Al menos eso es lo que se deduce de sus comentarios y sus reflexiones a los post sobre el posmachismo, y a las referencias que hacen sobre la violencia de género. En ellas hay varias cosas que van quedando claras:
- No les importa la violencia y los homicidios que sufren los hombres, sólo la que ejercen las mujeres con quienes comparten una relación. Si no fuera así, en lugar de hablar del problema de los homicidios de los hombres y de la violencia en las relaciones familiares, estarían hablando, al menos de forma simultánea, de las otras violencias que de forma mayoritaria producen los homicidios de hombres.
- Como en el tema de la violencia en la pareja se demuestra que la inmensa mayoría de los homicidios los llevan a cabo hombres sobre mujeres, a pesar de que intentan manipular el número de hombres asesinados al contar en un año los homicidios ocurridos en años anteriores, de contabilizar como homicidios agresiones sin resultado de muerte y los suicidios, y de imputar directamente y en exclusividad a las mujeres homicidios en los que han participado otros hombres (http://blogs.elpais.com/autopsia/2013/05/el-posmachismo-ii-y-su-burda-manipulaci%C3%B3n.html), como ni así les salen las cuentas, pues se van a los cuentos. Es entonces donde ponen el énfasis en la “violencia doméstica” para decir que todas las víctimas importan y que las mujeres también matan, puesto que aquí se incluyen los casos en los que los homicidios se producen contra los hijos e hijas y pueden sumar más sucesos con mujeres como agresoras.
- Todo ello vuelve a demostrar que no les importa tanto los homicidios de hombres, que ha sido su argumento clásico, sino que las “mujeres matan”, como si alguien lo negara (http://blogs.elpais.com/autopsia/2013/04/mujeres-asesinas.html), pues en el fondo lo que pretenden es perpetuar el mito de la perversidad y maldad de las mujeres, algo tan original que ya está presente en La Biblia con la “Eva perversa” y en la mitología griega con Pandora. Pero el posmachismo busca reactualizar los mitos con versiones del presente.
- Ese objetivo de la “mujer asesina” es tan importante para el posmachismo, que con tal de mantener la idea y la confusión aportan datos correspondientes a otros años y al margen de las estadísticas oficiales, presentando datos que ellos mismos elaboran a partir de algunas informaciones que aparecen en la prensa. Imaginamos que lo harán con el mismo rigor y seriedad que demuestran habitualmente en su manipulación, como hemos visto antes en “El posmachismo y su burda manipulación”.
- Lo que ocurre es que de nuevo se equivocan y juegan a la confusión. Uno de los argumentos que dan es que en los últimos años han aumentado los delitos por violencia doméstica (ver gráfico), y lo presentan como argumento crítico contra las mujeres y la igualdad, cuando en realidad quienes actúan como autores de forma mayoritaria en estos casos también son los hombres, sobre todo en los homicidios, que llegan a representar el 80%. Su interés por confundir es tan grande que mezclan en un mismo concepto “delitos por violencia doméstica” cosas tan diferentes como los distintos tipos de violencia en cuanto a sus circunstancias (mujer, hombre, menores, ancianos, otros familiares), distintos tipos de conductas (lesiones y homicidios), diferentes tipos de autores y distintos tipos de víctimas… Todo ello en relaciones de tipo familiar completamente diferentes (parejas, familias, primos, hermanos, abuelos…). Un argumento “muy sólido” como pueden ver, cuando además responsabilizan de ese incremento a determinadas instituciones  y normas, llegando a hablar de "masacre" (¡¡!!)
- Por otra parte, su falta de sinceridad y credibilidad se demuestra cuando nunca han hablado de violencia doméstica ni les ha preocupado que se actuara de un modo o de otro. Su interés aparece justo cuando por las circunstancias específicas que la caracterizan y por los resultados tan graves que produce la violencia de género, se adoptan medidas para abordarla.
Bien, pues partiendo de esta situación bastante clarificadora en cuanto a sus objetivos y posiciones, cuando analizamos lo que pretenden nos damos cuenta de que hay dos factores fundamentales en su motivación: Por un lado la rabia y por otro la envidia, esos celos de las mujeres que hemos comentado.
La RABIA queda reflejada en sus argumentos y en la forma de plantearlos. La mayoría de ellos parten de una situación personal que consideran injusta y que generalizan a todos los casos, lo cual se traduce en agresividad, violencia y ataque a las personas, ideas, propuestas… que hablan de Igualdad.
La ENVIDIA CELOSA se traduce en sus propuestas, que en su parte esencial se mueven entre la incoherencia  y lo absurdo. La razón es clara, no les importa lo que no se hace con los hombres, sino lo que se hace con las mujeres, que ya parten con la carga de la culpa. Por eso pasan de criticar la Ley Integral, incluso de formar una asociación de afectados por esta ley, a pedir que se incluya en ella a los hombres, a las parejas del mismo sexo y a cualquiera que pase por allí. No tiene mucho sentido que si se trata de una norma mala, como se dice, se pida que se amplíe a otras víctimas, y menos aún que mientras unos piden esa ampliación otros estén solicitando su supresión. Ya saben, a río revuelto…
En definitiva, la posición posmachista no se diferencia mucho de esa rabieta pueril del niño celoso y mimado. Ese niño que quiere lo que tiene el hermano, aunque él no lo necesite, porque cree que todos esos elementos del hermano suponen un mayor reconocimiento y un desplazamiento de la posición de referencia que él tenía hasta su llegada. Por eso lo mezclan todo y le quitan el sentido a cada cosa, y si el hermano necesita unas gafas graduadas, pues él quiere otras, aunque no tenga miopía; y si el hermano tiene  que llevar unas botas ortopédicas, pues él quiere otras iguales aunque no tenga ese problema… No le importa lo que él no tiene y pueda necesitar, sino lo que tiene el hermano.
Los hombres tienen celos de las mujeres, celos de las leyes dirigidas a acabar con las circunstancias estructurales que las sitúan como víctimas, celos de las ayudas para situarlas en una posición de igualdad, celos de la corrección de la discriminación que les afecta, celos de que hayan sido capaces de movilizar a la sociedad y empezar a cambiarla... Pero no sólo tienen celos,  también tienen dudas, reticencias, incluso miedo de cuál es su papel en igualdad sin el respaldo de la “masculinidad hegemónica” que les daba poder y tranquilidad. Por eso hay un componente ideológico detrás de toda esta estrategia. No es una rabieta infantil, lo que en realidad hay detrás de toda esta reacción es la defensa del orden jerarquizado levantado sobre la referencia masculina de la cultura.

La Igualdad no sólo es un juego para redistribuir tiempos y espacios, la Igualdad supone redefinir las relaciones sobre una nueva forma de entender lo que significa ser hombre, sin esos privilegios ni roles asignados de fábrica como si fuésemos robots, y lo que significa ser mujer en libertad. Y a partir de ahí, relacionarnos en paz.

Los niños del hambre

Luis López Araico
A pesar de los anuncios de recuperación de los indicadores macroeconómicos nacionales para los próximos meses, la crisis que padece el país desde 2007 está siendo especialmente devastadora para aquellos colectivos que son más vulnerables, como la población infantil y los parados de larga duración. En este sentido, distintas asociaciones y plataformas, entre las que se encuentran la Confederación Española de Asociaciones de Padres de Alumnos (Ceapa), la Plataforma Rural o el Observatorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales han remitido una carta al relator especial de Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación, Oliver De Schutter, en la que denuncian la «situación alarmante y urgente» de miles de menores que están pasando hambre en España y le piden que realice un pronunciamiento a este respecto.
«Denunciamos la situación puesto que el Estado es el responsable de garantizar este derecho humano, desde tres obligaciones concretas: la de respetar, la de proteger y la de realizar el derecho a la alimentación dentro de sus fronteras», explican las organizaciones firmantes.
Según afirman, han constatado la puesta en marcha de «políticas que están vulnerando sistemáticamente ese derecho humano» mientras que «no se están poniendo en práctica las medidas coordinadas y efectivas para revertir esta situación».
En este sentido, piden a la Administración que articule un paquete de medidas orientadas a asegurar que la población tiene las necesidades básicas, como es la de la alimentación, cubiertas.
Igualmente, comunican a Naciones Unidas que los recortes que está sufriendo el país afectan de forma considerable a la población infantil. De este modo, enuncian que han disminuido «entre un 30 y un 50 por ciento» las becas de comedor, se ha suprimido la ayuda por nacimiento o adopción de hijo, se ha «reducido la prestación por hijo a cargo de la Seguridad Social para menores de tres años de 500 euros hasta 291» y «se han producido reducciones en las ayudas monetarias a la infancia y sus familias en prácticamente todas las comunidades».
Las organizaciones exponen que, además de un problema de subnutrición, en España se está incrementando la malnutrición infantil por falta de recursos, que tiene su reflejo en el índice de obesidad, que ya afecta al 25 por ciento de los niños, mientras que el 17 por ciento de los que viven bajo el umbral de la pobreza están en esta situación. «Se trata de una de las causas identificadas por las entidades que trabajan el tema», explican al relator de la ONU.

Población adulta.

No obstante, también exponen la situación de los adultos, ya que, según apuntan citando datos del Instituto Nacional de Estadística, una de cada cuatro personas mayores sufre desnutrición, que se agudiza entre mayores de 80 años que viven solos. «Existe un problema grave: una parte muy importante de la población no puede comprar  alimentos básicos», señalan.

El texto asegura que con este panorama, los distintos Ejecutivos, tanto central como autonómicos, «se inhiben», porque «no han puesto en marcha ni una sola medida que revierta y alivie esta realidad», mientras «la mayoría de la comunidades siguen recortando ayudas básicas que vulneran el derecho humano a la alimentación» en lugar de articular «políticas que garanticen una dieta saludable y sostenible a precios asequibles para todos».
Europa Press

viernes, 28 de junio de 2013

13 mapas sobre la situación de la mujer en el Mundo


WomanStats Maps presenta: 13 mapas sobre la situación de la mujer en el Mundo

En una serie de mapas de todas características, la organización explica a través de estadísticas en qué lugares del mundo existe todavía “una guerra contra la mujer”.
El proyecto WomanStats Maps, que recoge la mayor base de datos sobre la situación de la mujer a nivel de cada estado-nación, ha traducido sobre los mapas y según colores aquellos aspectos que mayor incidencia tienen sobre la vida de las mujeres del mundo empezando por la seguridad, pasando por la educación y sin dejar de lado los derechos reproductivos.
A continuación os explicamos algunas de estas revelaciones.

Mujeres y Seguridad Física

Una radiografía escalofriante: “en la mayor parte del planeta no existe o son muy bajos los niveles de seguridad física para las mujeres”. Ni siquiera Europa, dónde los índices de igualdad de género se presentan más altos, está libre de la violencia física para las mujeres según los datos de esta organización.
Como se puede apreciar en el mapa, las regiones dónde son más bajos los índices de seguridad para la mujer se encuentran en África Oriental, Asia Central, y el Sudeste Asiático.

Preferencia del varón y ratio por sexo

Para muchos ya son conocidas las preferencias sociales respecto al hijo varón que se suceden en muchos lugares del mundo. Tanto es así, que en lugares como India y China se ha llegado a extender de forma alarmante el “aborto selectivo” llegándose incluso a convertir en un problema demográfico.
Sin embargo, cabe destacar que, tal y como lo refleja el mapa, la preferencia del hijo varón es un factor que se repite en todos los continentes, y cobra especial relevancia en algunos países europeos como España.

La Trata de Mujeres

A pesar de los esfuerzos que muchas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales han llevado a cabo a fin de frenar esta problemática, el número de mujeres afectadas por el tráfico de mujeres no ha cesado de aumentar.
Aquellas regiones del mundo donde, a pesar de las leyes impuestas, el tráfico de mujeres es más alto corresponden de nuevo a África Oriental y Asia Central. Sin embargo, tal y como puede preciarse en la imagen, la Trata es un problema generalizado y muy peligroso.

Índice de mortalidad en el parto

África, seguida por el Sudeste Asiático siguen siendo los continentes por excelencia en índices de mortalidad materna. Más de 300 muertes de mujeres por cada 100.000 nacimientos es la turbadora cifra que reflejan las últimas estadísticas realizadas sobre esta deficiencia fatal.
De hecho la mortalidad materna está considerada la mayor causa de muerte entre mujeres en edad fértil en los países coloniales y semicoloniales. La mayoría, plenamente evitable y directamente relacionada con las condiciones de vida y el acceso a la información y los recursos. De hecho, la pobreza es un factor determinante para la supervivencia de una mujer en el embarazo.

Nivel de educación según el género

África, Asia Central y el Sudeste Asiático son de nuevo las regiones que destacan negativamente en este aspecto. Siendo así que en muchos de los países que conforman estas áreas existen normas culturales y legales que restringen o limitan el acceso de las niñas a la educación con el resultado de analfabetismo femenino mucho más alto que el masculino. Tal y como ver en este mapa, no sólo en las regiones nombradas sino también el otras regiones de Asia y América Latina, se observan diferencias educativas por género que pueden llegar a superar el 10%. Siendo esta diferencia aún mayor (más del 20%), en las regiones resaltadas.

Participación Gubernamental de la Mujer

En este mapa las cifras hablan por sí solas. En gran parte de África, Asia y América Latina, la representación en los gobiernos de la mujer es  extremadamente limitada: menos del 10% del parlamento está formado por mujeres. Y ésta es una dinámica que afecta como se observa en el mapa principalmente a países subdesarrollados y en vías de desarrollo, pero también a países desarrollados (ej. Japón).

Prevalencia de la Mutilación/ablación genital femenina

La ablación o mutilación genital femenina comprende una serie de prácticas consistentes en la extirpación total o parcial de los genitales externos de las niñas. Entre otras consecuencias, las niñas mutiladas padecerán durante toda su vida problemas de salud irreversibles. Se calcula que 70 millones de niñas y mujeres actualmente en vida han sido sometidas a la mutilación/ablación genital femenina en África y Yemen. Además, las cifras están aumentando en Europa, Australia, Canadá y los Estados Unidos, principalmente entre los inmigrantes procedentes de África y Asia sudoccidental, tal y como se puede observar en el mapa.

La Práctica de las Novias-Niñas

Las novias niñas no son exclusivas de un solo país, religión o idioma. A pesar de que el matrimonio infantil es ilegal en la mayoría de las naciones, es una tradición mucho más antigua que las leyes que intentan evitarlo.
De nuevo observamos que las regiones donde más se lleva a cabo esta práctica corresponden justo a aquellas dónde menor protección legal y social existe para la mujer: África, Asia Central y el Sudeste Asiático.
13 Mapas sobre la situación de la mujer en el Mundo que nos hacen un poco más conscientes de todo el trabajo que queda por hacer en nuestro planeta para conseguir una vida digna para todas las mujeres que lo pueblan.
¿Quieres saber más? Sigue leyendo: Los peores y mejores países del G-20 para ser mujer

martes, 18 de junio de 2013

Pensiones de mujeres

Si usted dice que va a hacer reformas en su casa sabemos que quiere mejorarla. Si el Gobierno habla de reformar las pensiones tenemos claro que no. Se llama “hacer el sistema sostenible”. Si para ello se reúne un grupo de expertos ya no tendremos duda de que la cosa acabará fatal para nuestros intereses. El viernes próximo será la cuarta reunión.
Mercedes Ayuso, única integrante del grupo, impide que podamos hablar de “Doce hombres sin piedad”. Pretenden estas personas que suban las pensiones cuando crezca el producto interior bruto  (o sea, ahora no) y que bajen en la crisis (es decir, ahora sí). También se habla de vincular la pensión a la esperanza de vida, lo que me ha recordado las palabras del  ministro japonés de Finanzas, sobre que las personas mayores deben “darse prisa y morir” para no ser gravosas para del Estado. No sé si al caer en la cuenta de que las mujeres viven de media más años que los hombres, a Taro Aso, que así se llama el sujeto, se le ocurrirá alguna medida más contundente.
Pensé en mi pensión. Esto, claro está, en el caso para mí deseable de que lo pueda contar, y que, llegada mi edad de jubilación, en España quede aún algún derecho laboral.
Sabía que las mujeres ganamos menos que los hombres, como también que todos los datos de empleo son peores. Pues luego, es aún peor: Según las estadísticas del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social a 1 de abril la pensión media por jubilación de un hombre es  1.140 euros, la de una mujer 688 y si es viuda 628. Diez euros, seis, y cinco y medio. Esa es la proporción y eso es violencia económica.
Qué busquen en otra parte porque aquí no sé qué quieren rebajar. Comparando: Por cada 8 jubilados  sólo uno cobra más de 2.000 euros. Si eres viuda esto ocurre una de cada 3000 veces. Has leído bien: 8 y 3.000. Algún dato más de las pensionistas: Hay algo más de 2 millones de viudas. De ellas, un millón y medio cobra menos de 645 euros. La mitad tienen más de 80 años y muchísimas viven solas con los gastos extra que ello supone. Ahora se pagan parte de sus medicinas. Sí, comparo dos colectivos diferentes, jubilados y viudas, pero no está en mi ánimo engañar sino hacer visible. Unos cotizaron; otras, en su mayoría, no. El sistema te empuja a ser familia pero la realidad te recuerda que eres individuo. Estos hombres y estas mujeres vivieron a la vez en la misma España y  con el modelo de familia tradicional en que el trabajo de uno se remuneraba y el de otra no. Ellas no trabajaron menos pero su pensión sí es menor. Esto va cambiando, ahora más del 40% del empleo es femenino. No obstante, recuerda: base reguladora y años cotizados. Y los cuidados no cotizan.


lunes, 17 de junio de 2013

Igualdad de Género



Por más que repitamos parece que no terminamos de hacer llegar nuestro mensaje máxime cuando hay infinidad de intereses en que las cosas no cambien y no lleguemos a la igualdad.
Vivo en una ciudad decorada para hombres, en cada esquina aparece una joven, ya sea en bikini, ya sea en cualquiera de las formas insinuantes y sexualmente apetecibles que les gustan a ciertos hombres.


Una idea sería salir con un espray y decorar esos carteles, pero al ser plastificados, para garantizar su duración, no funcionaría. Otra es llenar la ciudad de carteles con modelos masculinos, pero es cansada tanta propuesta de consumo de carne deshumanizada. Pido control sobre esta publicidad sexista que deja a la mujer en un papel pasivo y que promueve estereotipos incumplibles y excluyentes.
Mujer del Mediterráneo - Attac

martes, 11 de junio de 2013

Los hombres también tenemos género

Todavía hoy a muchos, y también a muchas, les sigue sorprendiendo que me defina como hombre feminista, algo que además en estos tiempos de retrocesos democráticos proclamo con contundencia siempre que puedo. No obstante, a estas alturas debería ser incuestionable que la  igualdad de derechos de mujeres y hombres es un presupuesto ineludible de la democracia. En consecuencia, cualquier demócrata, hombre o mujer, debiera ser feminista, en cuanto que individuo comprometido con el objetivo de que el sexo no sea un obstáculo para el acceso a los bienes y el disfrute de los derechos.  Desde el convencimiento de que el feminismo no es lo contrario al machismo y de que la lucha de aquel no es contra los hombres sino contra el orden social y cultural que representa el patriarcado. 
A diferencia de las mujeres, que llevan siglos cuestionando su lugar en la sociedad y el pacto social que las ha mantenido históricamente discriminadas, los hombres no hemos tenido la necesidad de mirarnos en el espejo y mucho menos de analizar críticamente una estructuras que nos beneficiaban. Como bien sentenció John Stuart Mill, hemos sido educados en la “pedagogía del privilegio” y, por tanto, nos hemos limitado a ejercer el poder en unas estructuras binarias basadas en la supremacía de lo masculino sobre lo femenino. Todo ello además con el respaldo garantista de los ordenamientos jurídicos y desde la identificación de lo universal con lo masculino.
Con ese desigual reparto de posiciones se configuraron los Estados contemporáneos, la teoría de los derechos humanos y hasta las mismas democracias que durante décadas excluyeron a las mujeres de  la plena ciudadanía. Como bien ha analizado el feminismo, el pacto social estuvo precedido de un “contrato sexual” mediante el que se consagró el privado como espacio de sometimiento de las mujeres mientras que en el público nosotros ejercíamos  plenamente los derechos como ciudadanos.
En paralelo se consolidaron dos mundos, el masculino y el femenino, articulados de manera jerárquica y a los que correspondieron valores, hábitos y actitudes concebidos desde la oposición. En este contexto los hombres hemos sido siempre socializados para desempeñar la función de proveedores y para monopolizar la esfera pública.
Se nos ha educado para el ejercicio del poder, el éxito profesional y la individualidad competitiva, lo cual ha implicado a su vez el desarrollo de unas capacidades y la renuncia a otras. Es decir, se nos ha socializado en el marco de unos valores y habilidades que contribuían a alcanzar y mantener nuestro papel de héroes, al tiempo que negábamos las capacidades consideradas femeninas. La masculinidad patriarcal, por tanto, se ha construido sobre una afirmación –la que la vincula con el ejercicio del poder y, en consecuencia también, con el uso en su caso de la violencia– y sobre una negación –ser hombre es ante todo “no ser una mujer”. 
No en vano el diccionario de la RAE mantiene como una de las acepciones de feminidad “el estado anormal del varón en el que concurren uno o varios caracteres femeninos”. De ahí que la homofobia, entendida en un sentido amplio como rechazo de lo femenino y en sentido estricto como negación de las opciones no heterosexuales, forme parte de la definición de una virilidad que ha acabado actuando sobre nosotros como un “imperativo categórico”.
En definitiva, y gracias al patriarcado, los hombres también tenemos género, es decir, también “nos hacemos” de acuerdo con unas reglas sociales y culturales que determinan nuestro lugar en la sociedad así como nuestra propia identidad. Somos educados para desempeñar el papel que se espera de nosotros y que está ligado a las posiciones de privilegio que durante siglos nos han convertido en sujetos activos frente a unas mujeres sometidas en lo privado y condicionadas por su papel de cuidadoras. Y no sólo nos hemos visto obligados a asumir como máscaras inalienables la agresividad, la competitividad, la obsesión por el desempeño o la fortaleza física, sino que al mismo tiempo hemos renunciado a las virtudes y capacidades vinculadas a lo emocional, a los trabajos de cuidado, al mundo femenino que ha carecido de valoración socio-económica y cultural.
Esa omnipotencia también ha generado sus patologías, las cuales nos han mantenido en muchos casos aferrados a un yugo. Prisioneros en la cárcel de la masculinidad hegemónica que nos ha exigido demostrar de forma permanente nuestra hombría y ocultar bajo mil escudos nuestra humana vulnerabilidad.
Es urgente, pues, que los hombres empecemos a mirarnos por dentro y a analizar críticamente nuestro lugar en un pacto social que nos hizo vencedores, aunque paradójicamente también nos condenara a renunciar a todo lo que no cabía en el prototipo del que Joaquín Herrera denominó "depredador patriarcal". Es necesario que nos reubiquemos en lo privado, que reivindiquemos y ejerzamos nuestro derecho-deber de corresponsabilidad en el ámbito familiar, que asumamos los valores y las habilidades que durante siglos negamos por entenderlas como negadoras de nuestra masculinidad y, por supuesto, que encabecemos junto a nuestras compañeras las luchas aún pendientes por la igualdad. Un compromiso que se hace especialmente necesario ante la crisis del Estado Social y la reacción patriarcal que empieza a vislumbrarse, dos factores que no sólo ralentizan la agenda feminista sino que incluso ponen en peligro los derechos que creíamos definitivos.
La conquista de la democracia paritaria pasa necesariamente por la revisión de la masculinidad patriarcal y por un proceso de transformación socio-cultural en el que los hombres hemos de asumir un papel protagonista. Sin él, los logros serán puntuales y frágiles, de manera que se continuará prorrogando un orden que sigue empeñado en ofrecer más obstáculos a las mujeres en el ejercicio de sus derechos y que en los últimos tiempos está desarrollando mecanismos cada vez más sutiles de dominación.
Esa revisión debe incidir a su vez en la armonización entre lo público y lo privado, así como en la redefinición de una racionalidad pública hecha a imagen y semejanza de los hombres. En estos momentos de crisis política y económica es más oportuno que nunca plantear otras maneras de ejercer el poder, de organizar la convivencia y de gestionar los conflictos.
Es necesario encontrar, como ya plateara Virginia Woolf en sus Tres guineas, “nuevos métodos y nuevas palabras”. Un reto que exige la superación de la subjetividad patriarcal, la apuesta por masculinidades heterogéneas y disidentes y la configuración de una ciudadanía capaz de superar los binarios –público/privado, razón/emoción, producción/reproducción, cultura/naturaleza, heterosexualidad/diversidad afectivo-sexual– que durante siglos han servido para mantener subordinadas a las mujeres y en posición de privilegio a los hombres.
Aunque también, y eso es algo que yo he ido descubriendo al quedarme desnudo frente al espejo, esa hombría impuesta nos haya condenado, a la mayoría sin ser conscientes de ello, a perdernos todo aquello que el orden cultural dominante entendía que entraba en contradicción con la demostración pública de nuestra virilidad. De ahí el doble compromiso que como hombre demócrata asumo como irrenunciable, el que comienza por quitarme la máscara del género que me atosiga y que continúa con la militancia feminista que parte del convencimiento de que la democracia o es paritaria o no es. 

sábado, 8 de junio de 2013

"Las ricas abortan, las pobres se desangran en El Salvador"

Sara García (Chalchuapa, El Salvador, 1986) acaba de aterrizar en España. Y el día que salió de El Salvador respiró con una alegría inmensa. Después de acompañar y asistir psicológicamente a Beatriz -la mujer que ha estado a punto de morir porque no se le permitía abortar pese a saberse que su hijo no tenía cerebro, Sara García podía celebrar que esta mujer de 22 años no se había quedado desangrada por el camino como muchas otras. O en la cárcel. En El Salvador, el aborto está prohibido en la Constitución e interrumpir el embarazo puede acarrear penas de hasta 50 años para las mujeres y de 12 para los médicos que los practican. Este fin de semana, Sara García participa en Bilbao en la iniciativa coordinada por la ONG Mugarik Gabe de plantear un tribunal simbólico para denunciar la violación de los derechos de la mujer y su invisibilización histórica. Activista feminista, García forma parte de la Agrupación ciudadana para la despenalización terapeútica, ética y eugenésica del aborto en El Salvador.

Pregunta. ¿Qué se pretende con este tribunal de derechos de las mujeres en el que usted va participar?

Respuesta. Este tribunal simbólico va a permitir visibilizarnos, visibilizar las injusticias que se están viviendo con la penalización absoluta del aborto que tenemos en El Salvador. Una legislación que impide a las mujeres decidir sobre su cuerpo y sobre su vida. Incluso cuando se han producido violaciones o cuando hay malformaciones, no es posible abortar. Las mujeres transitan del hospital a la cárcel. En nuestro tribunal concretamente vamos a denunciar el caso de Teresa, de 28 años, que ha sido condenada a 40 años de prisión. Se le ha juzgado en base a prejuicios y sin pruebas científicas directas y lleva en prisión casi dos años. Todo en el marco de unas condiciones de pobreza, ya que no tenemos acceso a un sistema de salud digno. Buscamos solidaridad y denuncia internacional. Hemos logrado sacar a siete mujeres de la cárcel en condiciones muy similares a la de Teresa. Mujeres con abortos espontáneos, partos prematuros no asistidos, etc que llegan desmayadas y son denunciadas por la enfermera o por el médico.

P. La Constitución de su país prohíbe expresamente el aborto y las penas por interrumpir el embarazo son muy duras.

R. Sí, las mujeres son acusadas de abortar, pero durante el proceso judicial se les cambia la figura penal, que pasa a ser homicidio agravado, por el que pueden ser condenadas de 30 a 50 años de cárcel. Es el caso de Teresa y de tantas otras. Con esa legislación, las mujeres siempre llevan las de perder.

P. ¿Cómo han conseguido sacar de prisión a estas siete mujeres?

R. Ha habido varios elementos: una comisión jurídica que identifica los errores judiciales: pruebas forenses que no existen, o pruebas científicas que no están, etc. Y con ello se puede revisar el juicio. Y luego el otro elemento es la presión del movimiento feminista, de las organizaciones de mujeres y movimientos sociales. Redes de solidaridad muy amplias en mi país y también a nivel internacional. Se tienen que sentir observados y darse cuenta de que va a haber más presión todavía.

P. El caso de Beatriz ha cruzado el charco informativamente. ¿Cree que este hecho les puede servir como espaldarazo en su lucha por la despenalización del aborto?

R. Realmente sí, porque planteó una causa justa: una mujer que necesita que le interrumpan el embarazo y que, sin embargo, hay un vacío legal en El Salvador que lo impide y un código penal que directamente lo persigue. Se logró evidenciar ese hecho. Y a nivel internacional ha habido mucho apoyo de las mujeres de Amnistía Internacional, que nos han ayudado a difundir el caso por todas las redes.

P. De hecho, hasta la ONU ha recomendado que se abra un debate serio y profundo sobre la regulación tan restrictiva que tiene su país en relación con el aborto.

R. Efectivamente, ha instado a un debate en profundidad. De hecho la ministra de Salud, María Isabel Rodríguez, primera médica en mi país y una de las tres primeras diputadas en El Salvador, con una trayectoria política muy admirable, se ha pronunciado públicamente y la Procuraduría de Derechos Humanos también. Sin embargo, los diputados y diputadas no han dicho nada, siendo cómplices del sufrimiento que este caso ha supuesto. Los partidos consideran que este tema siempre tiene un coste político electoral, se pierden votos. El año que viene tocan elecciones presidenciales. La propia pareja del presidente dijo que no quería que el caso Beatriz se tomara como un tema electoral, incluso antes de decir que se solidarizaba o cualquier cosa. Y dijo que en El Salvador hablar del aborto no está en las reglas de juego de este gobierno. Y ya llevamos 16 años de esta legislación absolutista. El Estado del Salvador no se puede quedar callado. Exigimos que comience ya ese debate en la Asamblea legislativa para que pueda haber un cambio real. Se ha producido un cambio en el imaginario de la sociedad: ya no estamos ante el dilema de el aborto es bueno o es malo, algo que, de alguna manera, nos habían construido. Es que era una necesidad para Beatriz, no se podía mirar para otro lado. Y muchos ni sabían que ese tipo de aborto estaba penalizado.

P. Quería recordar unas palabras precisamente de la ministra de Salud, que animaba la juventud a luchar por sus derechos, aunque reconocía que El Salvador "tiene grupos tremendamente cerrados".

R. Hay grupos fundamentalistas que tienen un gran poder económico, político, mediático. Una de las líderes del grupo "Sí a la vida", que nosotros apostillamos sin derechos, escribe prácticamente cada semana en el Diario de Hoy, uno de los medios masivos, y sus artículos siempre están en contra del aborto y de los matrimonios del mismpo sexo, otra de sus banderas.

Beatriz estaba lejos de su familia, de su hijo de un año, de su compañero. Cuando venía su hijo le dejaban estar con él diez minutos porque no estaba en condiciones. Fue muy duro para ella. Y escuchando en la radio los mensajes que daban sobre ella y su caso los grupos fundamentalistas.

P. ¿Qué presiones han tenido que vencer los médicos que han tratado a Beatriz y el hospital donde estaba ingresada por parte de las organizaciones antiabortistas o de la Conferencia episcopal de El Salvador?

R. Los médicos tenían miedo. Esos grupos fundamentalistas son muy agresivos y tienen un gran poder mediático y han tenido presión directa por su parte. Tenían miedo a ser procesados y luego a perder el prestigo porque vas a quedar ya marcado. Sin embargo, hay que destacar que el comité médico que ha atendido a Beatriz estaba muy comprometido con ella. Recomendaron el aborto terapeútico cuando vieron el diagnóstico tanto de ella, como la situación que traía la criatura, sin cerebro. Pero no solo esos grupos, también ha presionado el Instituto de Medicina Legal, que está dirigido por una persona vinculada a los grupos del "Sí a la vida", una organización antiabortista con mucha influencia. Por eso ha sido tan importante la postura de la ministra de Salud.

P. ¿Ustedes han sentido miedo?

R. Algunas compañeras han visto el riesgo muy de cerca porque han sido difamadas.

P. Hay una derivada legal muy interesante en el caso de Beatriz. El Constitucional rechazó el amparo solicitado por ella para poder abortar, pero sin embargo la Corte Interamericana -en una decisión sin predecentes- exigió a El Salvador que cumpliera con el tratamiento recomendado por los médicos y por el comité ético del hospital, esto es, que se interrumpiera el embarazo sin más dilación.

R. Fue muy importante porque es un pronunciamiento vinculante. Y bastante relevante porque, entre otras cosas, los médicos se sintieron más respaldados para actuar. El propio Constitucional, aunque rechazó el recurso de Beatriz, incluyó un párrafo en la resolución en el que señalaba que eran los médicos, al fin y al cabo, los que tenían que tomar la decisión. Les daba la potestad de actuar en el momento que fuera necesario.

P. Al final el caso de Beatriz, pese a los riesgos tan evidentes para su salud, se ha podido solucionar in extremis con una cesarea, pero ¿cuántas Beatrices hay en su país?

R. Por eso vamos a mantener la lucha. Cada día hay mujeres que llegan al límite y no hay un servicio de salud adecuado para practicar un aborto terapeútico. Incluso las cifras oficiales son engañosas porque muchas veces mujeres que han muerto por alguna causa relacionada con el embarazo se recoge de otra manera, se cataloga de otra forma en las estadísticas. Las Beatrices van a seguir apareciendo y el personal médico se va a ver atado de pies y manos una vez más, y no va a haber un recurso de amparo en cada caso. Además, ella lo ha vivido como una tortura, aguantando todas estas presiones. Los fundamentalistas le decían directamente cosas como: "no vayas a triturar a tu hijo, no lo vayas a asesinar". Usando un lenguaje tremendo para tratar de culpabilizarla.

P. ¿En esos grupos incluye también a la Conferencia episcopal salvadoreña?

R. Sí claro. Han estado muy activos. La Conferencia de hecho lanzó una campaña para que en todas las misas de un domingo se hablara del caso, se leyeran los pronunciamientos de la propia Conferencia episcopal en los que se subrayaba que lo que estaba pasando con Beatriz no constituía una violación de derechos humanos.

P. Por eso era tan importante el acompañamiento psicológico que usted y personas de su organización le han dado a Beatriz.

R. Era una tortura para ella. Tener que llegar hasta el final, ver a su hija, que no traía cerebro [que murió al de pocas horas de practicarse la cesárea]. Estábamos pendiente de ella, de acompañarla psicológicamente. Todos los días una de nosotras estábamos ahí, pendiente de lo que pasaba. Un contacto directo, se ha creado un vínculo con ella muy fuerte. Pero no podemos estar así para cada mujer que necesite un aborto.

P. ¿Cómo han sido esos momentos de apoyo a Beatriz?

R. Nosotras estábamos desesperadas porque era un hospital con un cuartito pequeñísimo con dos camas, sin ventilación. Y Beatriz estaba lejos de su familia, de su hijo de un año, de su compañero de vida. Cuando venía su hijo le dejaban estar con él diez minutos porque no estaba en condiciones. Fue muy duro para ella. Y escuchando la radio, los mensajes que se daban sobre ella y su caso, a los grupos fundamentalistas, que hablaban mal de Beatriz. Ella se quería ir, pero los médicos le decían que no era posible porque se podían complicar mucho las cosas y podía ocurrir cualquier cosa, incluso un desenlace fatal. No aguantaba estar allí. Pero también escuchaba todo lo que se estaba haciendo por ella. Beatriz ha ido de la mano con nosotras todo el rato.

P. Uno de los problemas con legislaciones tan poco permisivas con el aborto es que quien puede pagárselo se va del país a abortar, pero quien no tiene poder adquisitivo tiene que abortar en unas condiciones muchas veces lacerantes.

R. Así es. Tenemos esta frase que dice que las ricas abortan y las pobres se desangran. Lo tienen que hacer de forma clandestina, arriesgan sus vidas. Y son mujeres que lo necesitan, se les niega su derecho y al final se llega a casos tan extremos como el de Beatriz. El problema también es que una mujer que llega con un aborto espontáneo a un hospital pierde su presunción de inocencia y solo por el hecho de ser mujer y pobre es perseguida. Ha tenido un aborto y es culplable.

P. Y sin embargo lo que demuestran los estudios es que la tasa de abortos es menor en aquellos países con leyes permisivas o reguladas con supuestos determinados.


R. Sí, de hecho es un momento muy importante para nosotras poder lograr una ley que incluya determinadas causas concretas para que permitan a las mujeres por motivos de salud u otros poder abortar. Esperamos que este caso ayude y que, frente a lo que pasa ahora, que se percibe como un coste político hablar de este asunto, que el coste político sea quedarse en silencio.

Aitor Guenaga - Eldiario.es

martes, 4 de junio de 2013

La desigualdad de género en las pensiones y las lagunas en la conciliación familiar.

María González Rodrigo - Publico.es

Los estados miembros de la Unión Europea se enfrentan a un nuevo problema en el marco de las reformas de pensiones. El Ejecutivo Europeo ha publicado este lunes un estudio que plantea la desigualdad existente entre las pensiones de los hombres y de las mujeres, siendo las de estas últimas un 39% más bajas.

En el informe se pone de manifiesto que la diferencia de las pensiones por razones de género es mucho más amplia que la brecha salarial. El estudio también revela grandes diferencias de género en las pensiones en un gran número de Estados miembros, puesto que en 17 países de la Unión Europea las lagunas son iguales o superiores al 30%. La diferencia salarial media es del 16,2%, publica el estudio.

Viviane Reding, vicepresidenta de la Comisión Europea, ha valorado estas cifras para Público y lo ha calificado como un "problema" al que los Estados miembros tendrán que enfrentarse al crear el nuevo marco de la reforma de las pensiones en Europa. "Estoy segura de que, tanto los políticos nacionales como europeos, podemos hacer frente a estos desafíos de forma conjunta en los próximos años", ha zanjado la comisaria.

Estos resultados se han obtenido calculando en función de la pensión bruta, es decir, sin deducir los impuestos. Se han utilizado los datos de 2010 sobre la estadística de la UE sobre renta y condiciones de vida.

La diferencia salarial media es del 16,2%, según este estudio  

La adecuación y la sostenibilidad de las pensiones es uno de los debates que se mantiene actualmente en Bruselas. En diciembre de 2010, el Consejo Europeo incluyó en sus conclusiones sobre pensiones adecuadas, seguras y sostenibles que los Veintisiete debían "tener en cuenta la dimensión de género en estos términos". A partir de ello, la Comisión Europea creó en 2012 un Libro de recomendaciones que reconoce que "las cuestiones de género son fundamentales en las pensiones". Las mujeres tienen más probabilidades de ser pobres durante su jubilación, puesto que tienen mayor esperanza de vida y, por lo general, se retiran más temprano. Este informe reabre este conflicto y lo pone de manifiesto en Bruselas, desde donde se intentarán establecer las bases para mejorar la desigualdad existente entre mujeres y hombres en este aspecto.

Paradas o a tiempo parcial

Otro de los puntos de este estudio trata sobre la conciliación familiar. Los datos que publica son muy reveladores, puesto el 53% de las madres decide no trabajar o tener media jornada por considerar las guarderías demasiado caras. En España, un 60% de las mujeres mantiene esta opinión, siendo uno de los países con la tasa más alta.

En este sentido, el informe publica que la oferta de guarderías "no es suficiente" para que las mujeres y los hombres tengan una elección adecuada para equilibrar el trabajo, la familia y la vida privada.

La desigualdad en la tasa de empleo aumenta con el número de hijos

Para ello, la Comisión ha propuesto una serie de medidas específicas que incluyen políticas de conciliación, fórmulas de trabajo más flexibles y prestaciones de servicios de guardería más asequibles y de calidad. "La intención de la Comisión es promover la calidad de estos centros, así como que las escuelas tengan un horario a tiempo completo para que las mujeres puedan mantener una jornada laboral de esta clase y evitar trabajar a jornada partida", aseguran desde esta institución. También plantean incluir incentivos para que los hombres asuman más responsabilidades familiares.


Los datos del informe muestran que la desigualdad en la tasa de empleo entre las mujeres y los hombres aumenta con el número de hijos.