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jueves, 29 de agosto de 2013
El gobierno que no respetaba a las mujeres (o qué fue de La Niña de Rajoy)
#SoyFeminista.
#MeAvergonzaríaDeNoSerlo
#ElGobiernoQueNoRespetabaALasMujeres
ENSAYO PARODIADO DIDÁCTICO FEMINISTA
LA AUTORÍA DE LOS AUDIOVISUALES EMPLEADOS PERTENECE A:
- "Amanecer en #Ofeliaresiste", por Jaime Alekos.
- "Médicos por la sanidad pública", Afem Princesa.
- "Por favor, dejadme tener dignidad", Cádiz Directo.
- "La mujer, cosa de hombres", Isabel Coixet, RTVE.
- "Interview with Simone de Beauvoir", Cuestionnaire.
- "Ana Rubio_¿Qué significa la igualdad en derechos?", Cenicientas 3.0.
- "El Soul de la bata blanca", El País.
- "Por ti, por mi, por todxs", Márgaro.
- "Entrevista a Rajoy", VEO7.
- "La niña de Rajoy", RTVE.
- "Clases para Wert. Historia", Clases para Wert y Stop Ley Wert.
- "12M 15M. Detención de Laura en Sol".
- "Tipical Girls", The Slits.
- "Ain't got no home", Nina Simone.
- "Canal 7", TV Publica Argentina.
- "Varios Artistas-Falangista Soy", The Orchard Music.
- "No se nace mujer, Simone de Beauvoir" (documental).
- "La Policía abre expediente por falta grave a tres antidisturbios", Efe.
- "Informativos, Más vale tarde, La Noche, La Sexta: Columna y Al Rojo Vivo", La Sexta.
- "La sexualidad de la mujer en la República", UNED.
- "Réponse de femmes",Agnès Varda.
- Estudio Social La Caixa sobre Dependencia.
- #Escrache feminista.
- "Los Chicos con la chicas" (1967).
- La Tuerka.
- Europapress.
- RTVE.
- 13TV.
- Antena 3.
- Filmoteca Española.
- NODO, RTVE.
- Soitu.es.
- LasMalasLenguas.es.
Gracias y todo nuestro apoyo a:
#EscracheFeminista
#Ofeliasequeda (nos necesitan, por cierto).
#SanidadPública
#EducaciónPública
#LeydeDependencia
#StopDeshaucios
NOTA: Si alguien quiere que modificar algo o reclamar derechos, que nos lo comunique personalmente y lo solucionaremos.
Según la Ley de Propiedad Intelectual:
Artículo 32.1. Es lícita la inclusión en una obra propia de fragmentos de otras ajenas de naturaleza escrita, sonora o audiovisual, así como la de obras aisladas de carácter plástico o fotográfico figurativo, siempre que se trate de obras ya divulgadas y su inclusión se realice a título de cita o para su análisis, comentario o juicio crítico.
Artículo 33. Trabajos sobre temas de actualidad:
1. Los trabajos y artículos sobre temas de actualidad difundidos por los medios de comunicación social podrán ser reproducidos, distribuidos y comunicados públicamente por cualesquiera otros de la misma clase, citando la fuente y el autor si el trabajo apareció con firma y siempre que no se hubiese hecho constar en origen la reserva de derechos...
Artículo 39. Parodia:
No será considerada transformación que exija consentimiento del autor la parodia de la obra divulgada, mientras no implique riesgo de confusión con la misma ni se infiera un daño a la obra original o a su autor.
AntropologíaVisual.Info·
domingo, 28 de julio de 2013
Mujeres congeladas
Como se ha repetido mucho en los últimos tiempos lo que hace el Gobierno de Rajoy no es recortar, es ideología. Y dentro de ésta nos encontramos con el entusiasmo por hacer negocio con la sanidad, la educación o los derechos sociales y la forma de tratar los derechos de las mujeres.
Quieren quitar la fecundación asistida a las lesbianas y solteras. Por lo tanto sólo tendrán derecho a estos tratamientos las mujeres casadas como Dios manda, eso sí casadas y estériles. Y las lesbianas o aquellas mujeres que no tengan una pareja heterosexual, si quieren tener un hijo pues que se acuesten con un vecino o se aguanten. ¿Dónde está el respeto a las opciones sexuales de las personas? Y ¿la igualdad ante la ley?
La mano de la Iglesia aparece hasta el codo. Estas limitaciones fueron puestas en práctica hace tiempo en la Comunidad Valenciana y ahora intentan a hacerlo a nivel nacional.
Pero con eso no tienen suficiente. A partir del 1 de agosto desaparece la financiación pública de ocho anticonceptivos de tercera generación, o sea de los más nuevos y se supone eficaces. La que los quiera se los tendrá que pagar o bien utilizar los que científicamente han sido superados.
El Ministerio de Sanidad afirma que a partir de ahora va a contabilizar no sólo a las mujeres asesinadas por violencia de género sino que contará también las que han sido agredidas siempre que estén más de 24 horas en un hospital.
Por lo tanto, solo contará a las muy apaleadas, a las que hayan dejado como un cristo. Si simplemente son pegadas, les rompen un brazo y no chorrean sangre, esas ya no habrán sufrido violencia de género.
Eso sin olvidar que el parón que el Gobierno ha llevado a cabo con el aborto es sólo temporal. Con la caída de la hoja, Gallardón pisará el acelerador para tenerlo listo antes de Navidad. Más restricciones.
Y suma y sigue.
Los planes de igualdad en las empresas que contemplaban numerosos convenios colectivos han desaparecido desde el pasado 8 de julio ya que el Gobierno ha dado todas las facilidades para que se extinguiesen. Todas las empresas de más de 250 trabajadores estaban obligadas a pactar y aplicar uno de estos acuerdos, tal y como estipuló la Ley de Igualdad aprobada en 2007.
Estos planes, tras hacer un diagnóstico de la empresa intentaba corregir los defectos detectados y promover la igualdad entre hombres y mujeres, por ejemplo, fórmulas para evitar la brecha salarial, favorecer la conciliación de la vida personal y laboral de trabajadores y trabajadoras, o acciones positivas para romper el llamado techo de cristal y fomentar la presencia de mujeres en puestos de responsabilidad.
Eso a nivel laboral pero también han agredido el tema más importante para conseguir una sociedad igualitaria: la educación.
La ley Wert rechaza la educación en valores lo que significa que el esfuerzo hecho por gobiernos de Zapatero para impulsar la igualdad en las aulas, el respeto a la diversidad o la coeducación se puede perder en dos días.
El actual gobierno está subvencionando colegios que separan a los niños de las niñas, ha eliminado la asignatura Educación para la Ciudadanía, ha atacado los programas de educación afectivo- sexual y rechaza todo aquello que potencie igualdad a todos los niveles.
El resultado de estas políticas es que en poco tiempo podremos ver nuevos focos de homofobia en los centros escolares y un retroceso en la igualdad de género en las aulas que es donde más se necesita.
La ley de dependencia es otro de los puntos negros para las mujeres. Cuando se recortan ayudas para cuidar a personas dependientes ya sean ancianos o enfermos ¿en quién recae ese trabajo?......pues no lo duden, en las mujeres.
Lo que hemos tardado siglos en conseguir, se lo pueden cargar en dos días.
Junto a estos hechos, nos enteramos que cada año se denuncian en España 1.161 violaciones (agresiones sexuales con penetración, en la jerga policial) según los últimos datos que facilita el Ministerio del Interior, de 2011. Son tres cada día; una cada ocho horas.
Un panorama desolador.
Mercè Rivas Torres | Periodista y escritora (Nuevatribuna.es)
miércoles, 24 de julio de 2013
Resistir y no olvidar
Sanidad ha iniciado una campaña para castigar a las mujeres que quieran tener hijos sin un hombre al lado.
Si el criterio que se quiere imponer para acceder a los tratamientos de reproducción asistida es la fertilidad, ¿por qué asistir a una mujer fértil con compañero infértil? ¡Que se busque un varón que sea fértil!
En una pareja heterosexual es raro que los dos sean estériles, seguramente que o él o ella pueden concebir si se buscan a una persona fértil, del otro sexo naturalmente. Si el criterio que se quiere imponer para acceder a los tratamientos de reproducción asistida es la fertilidad, ¿por qué asistir a una mujer fértil con compañero infértil? ¡Que se busque un varón que sea fértil! ¿O es que el criterio no es la esterilidad, como se dice sino, en realidad, tener una pareja heterosexual estable? Eso parece, porque el acceso a los tratamientos que pretende el Ministerio de Sanidad define la esterilidad como la incapacidad de concebir después de 12 meses de practicar sexo coital (se supone que con el mismo hombre). Se excluye así a las mujeres que, por la razón que sea, no mantengan relaciones sexuales con hombres o no las mantengan permanentemente. ¿Es posible imponer ese criterio legalmente?
Sanidad ha iniciado una campaña para castigar a las mujeres que quieran tener hijos sin un hombre al lado. Sanidad no se mete, en cambio, en la cuestión del aborto que deja a Justicia, dejando así claro que para este gobierno el derecho al aborto no tiene nada que ver con la salud, sino directamente con la aplicación del Código Penal. Este Ministerio es el encargado de castigar a las mujeres que decidan interrumpir su embarazo. En el primer caso y en el segundo lo que se pretenden es castigar a las mujeres que pretendan hacerse dueñas exclusivas de sus cuerpos, de su sexualidad, de su reproducción…A esto se añade la no financiación de los anticonceptivos, la búsqueda de la prohibición de la píldora del día después, la imposición en todos los casos de la custodia compartida…el Partido Popular tiene toda una batería de propuestas claramente misóginas dirigidas por aquellos a quienes les gustaría volver a poner a las mujeres bajo la tutela, o bien masculina o bien del estado, que es masculino.
Hace años en la asociación en la que yo militaba tuvimos la idea de poner en contacto a lesbianas que quisieran tener hijos con hombres que estuvieran dispuestos a donarles semen sólo porque estos hombres querían ser partícipes de la lucha por los derechos de las lesbianas. Se oculta, por cuestiones normalmente económicas (es un enorme mercado), que para hacerse una autoinseminación, si no hay problemas médicos, no hace falta someterse a complicadísimos (y carísimos) tratamientos médicos; quedarse embarazada es algo muy sencillo. No hacen falta máquinas de última generación, el semen escogido se puede introducir en la vagina con una jeringuilla, así de simple. Este procedimiento se conocía en la antigüedad y se sigue utilizando hoy día. Es un procedimiento sencillo y barato. En ocasiones, la mujer en cuestión no quiere tener ninguna relación con el donante de semen y esa es una de las razones que lleva a muchas mujeres a escoger la inseminación en una clínica, que así se garantiza el anonimato del donante. Este problema se puede solucionar muy fácilmente utilizando empresas que se dedican a vender semen testado clínicamente (es decir, “limpio” de enfermedades). Son empresas serias y pueden encontrarse en internet. Es fácil, seguro y barato.
Para ayudar a abortar las asociaciones feministas volverán a informar a las mujeres de dónde y cómo poder hacerlo. Volveremos a hacer lo que hacíamos en el franquismo y en la transición. No será de manera gratuita como si se hiciera en la Seguridad Social, pero tampoco estamos ya como en el franquismo (el PP sí, pero nosotras no) Ahora consigues un vuelo a cualquier capital europea por 40 euros. Podrían establecerse convenios con otras asociaciones feministas europeas para realizar abortos por un precio mínimo. Las asociaciones de mujeres feministas tendrán que volver a distribuir anticonceptivos entre las adolescentes atribuladas, así como la píldora del día después, que la Ministra lleva meses intentando demostrar “científicamente” que es abortiva y mala para la salud sin conseguirlo por ahora.
¿Las soluciones que propongo parecen exageradas? No lo son. Ya hemos ido antes a abortar a Londres; las lesbianas teníamos hijos e hijas mucho antes de que nos dieran permiso. No vivimos en los 60 ni acabamos de salir de una dictadura por mucho que muchos dirigentes del Partido Popular quisieran devolvernos a ella. Las mujeres tenemos información, sabemos cómo usarla, llevamos décadas (siglos en realidad) luchando y consiguiendo ensanchar los límites de nuestra libertad, vivimos en Europa, estamos organizadas, sabemos cómo informar a otras mujeres, cómo tejer redes de apoyo y, sobre todo, de resistencia. Si algo se nos da bien es resistir. Todo eso que planteo no es exagerado ni una locura. Son, simplemente, posturas de resistencia que hay que adoptar cuando te meten el frente de batalla en tu propia casa, en tu propia habitación, es decir, en tu propio cuerpo. Resistir y no olvidar.
Ninguna de las leyes misóginas del Partido Popular va a durar otra legislatura. En realidad, creo que el PP le está preparando el camino a cualquier partido que gobierne después. El partido o coalición de partidos que gobiernen después del PP –y no será muy tarde- tendrán muy fácil no sólo revertir estas leyes sino ensanchar las que teníamos, algunas de las cuales no colmaban nuestras expectativas. Quien gobierne después no nos podrá dar gato por liebre a las feministas. El aborto tendrá que salir por fin del Código Penal en todos los casos, (excepto en el caso de que se realice contra la voluntad de la mujer) como llevamos décadas exigiendo; se acabaron los tutelajes en forma de la obligatoria “reflexión” (las mujeres somos capaces de reflexionar muy rápido), aborto libre sin límite de tiempo si peligra la vida de la mujer. Es decir, la vida de la mujer siempre y en todo caso, por delante de la vida del feto o del embrión. Educación para la Igualdad de verdad, en todos los colegios e institutos, concertados, públicos y privados con contenidos mínimos y obligatorios…
Esta época oscura para las mujeres que nos está imponiendo el PP no va a durar mucho más. Resistiremos y saldremos reforzadas. Ya lo hemos hecho antes y volveremos a hacerlo. El PP se va a ir más temprano que tarde, pero el feminismo seguirá aquí.
domingo, 30 de junio de 2013
La decisión que un Gobierno toma sobre tu gestión del coito
Gallardón insiste en que los padres, por su espléndido dedo,
tengan los hijos que dicte la providencia; Escudero abunda en las presiones a
las que se someten las madres y achaca esa voluntad quebrada de ellas a la
familia, los amigos o el Real Madrid. Es esa manera española de decir que quien
no haya acabado la ESO no es que no sepa vivir, es que no sabe empujar, y se le
engaña con el infierno eterno como si las chavalas con estudios considerasen el
feto con un aprecio biológico más interesante que la nómina de sus padres. Pero
al fin y al cabo ésta es la característica fundamental del debate sobre el
aborto: la decisión, enigmática, que un Gobierno toma sobre tu gestión del
coito.
M. Jabois.
viernes, 28 de junio de 2013
13 mapas sobre la situación de la mujer en el Mundo
WomanStats Maps presenta: 13 mapas sobre la situación de la mujer en el Mundo
En una serie de mapas de todas características, la organización explica a través de estadísticas en qué lugares del mundo existe todavía “una guerra contra la mujer”.
El proyecto WomanStats Maps, que recoge la mayor base de datos sobre la situación de la mujer a nivel de cada estado-nación, ha traducido sobre los mapas y según colores aquellos aspectos que mayor incidencia tienen sobre la vida de las mujeres del mundo empezando por la seguridad, pasando por la educación y sin dejar de lado los derechos reproductivos.
A continuación os explicamos algunas de estas revelaciones.
Mujeres y Seguridad Física
Una radiografía escalofriante: “en la mayor parte del planeta no existe o son muy bajos los niveles de seguridad física para las mujeres”. Ni siquiera Europa, dónde los índices de igualdad de género se presentan más altos, está libre de la violencia física para las mujeres según los datos de esta organización.
Como se puede apreciar en el mapa, las regiones dónde son más bajos los índices de seguridad para la mujer se encuentran en África Oriental, Asia Central, y el Sudeste Asiático.
Preferencia del varón y ratio por sexo
Para muchos ya son conocidas las preferencias sociales respecto al hijo varón que se suceden en muchos lugares del mundo. Tanto es así, que en lugares como India y China se ha llegado a extender de forma alarmante el “aborto selectivo” llegándose incluso a convertir en un problema demográfico.
Sin embargo, cabe destacar que, tal y como lo refleja el mapa, la preferencia del hijo varón es un factor que se repite en todos los continentes, y cobra especial relevancia en algunos países europeos como España.
La Trata de Mujeres
A pesar de los esfuerzos que muchas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales han llevado a cabo a fin de frenar esta problemática, el número de mujeres afectadas por el tráfico de mujeres no ha cesado de aumentar.
Aquellas regiones del mundo donde, a pesar de las leyes impuestas, el tráfico de mujeres es más alto corresponden de nuevo a África Oriental y Asia Central. Sin embargo, tal y como puede preciarse en la imagen, la Trata es un problema generalizado y muy peligroso.
Índice de mortalidad en el parto
África, seguida por el Sudeste Asiático siguen siendo los continentes por excelencia en índices de mortalidad materna. Más de 300 muertes de mujeres por cada 100.000 nacimientos es la turbadora cifra que reflejan las últimas estadísticas realizadas sobre esta deficiencia fatal.
De hecho la mortalidad materna está considerada la mayor causa de muerte entre mujeres en edad fértil en los países coloniales y semicoloniales. La mayoría, plenamente evitable y directamente relacionada con las condiciones de vida y el acceso a la información y los recursos. De hecho, la pobreza es un factor determinante para la supervivencia de una mujer en el embarazo.
Nivel de educación según el género
África, Asia Central y el Sudeste Asiático son de nuevo las regiones que destacan negativamente en este aspecto. Siendo así que en muchos de los países que conforman estas áreas existen normas culturales y legales que restringen o limitan el acceso de las niñas a la educación con el resultado de analfabetismo femenino mucho más alto que el masculino. Tal y como ver en este mapa, no sólo en las regiones nombradas sino también el otras regiones de Asia y América Latina, se observan diferencias educativas por género que pueden llegar a superar el 10%. Siendo esta diferencia aún mayor (más del 20%), en las regiones resaltadas.
Participación Gubernamental de la Mujer
En este mapa las cifras hablan por sí solas. En gran parte de África, Asia y América Latina, la representación en los gobiernos de la mujer es extremadamente limitada: menos del 10% del parlamento está formado por mujeres. Y ésta es una dinámica que afecta como se observa en el mapa principalmente a países subdesarrollados y en vías de desarrollo, pero también a países desarrollados (ej. Japón).
Prevalencia de la Mutilación/ablación genital femenina
La ablación o mutilación genital femenina comprende una serie de prácticas consistentes en la extirpación total o parcial de los genitales externos de las niñas. Entre otras consecuencias, las niñas mutiladas padecerán durante toda su vida problemas de salud irreversibles. Se calcula que 70 millones de niñas y mujeres actualmente en vida han sido sometidas a la mutilación/ablación genital femenina en África y Yemen. Además, las cifras están aumentando en Europa, Australia, Canadá y los Estados Unidos, principalmente entre los inmigrantes procedentes de África y Asia sudoccidental, tal y como se puede observar en el mapa.
La Práctica de las Novias-Niñas
Las novias niñas no son exclusivas de un solo país, religión o idioma. A pesar de que el matrimonio infantil es ilegal en la mayoría de las naciones, es una tradición mucho más antigua que las leyes que intentan evitarlo.
De nuevo observamos que las regiones donde más se lleva a cabo esta práctica corresponden justo a aquellas dónde menor protección legal y social existe para la mujer: África, Asia Central y el Sudeste Asiático.
13 Mapas sobre la situación de la mujer en el Mundo que nos hacen un poco más conscientes de todo el trabajo que queda por hacer en nuestro planeta para conseguir una vida digna para todas las mujeres que lo pueblan.
¿Quieres saber más? Sigue leyendo: Los peores y mejores países del G-20 para ser mujer
viernes, 21 de junio de 2013
“Una mujer no aborta por deporte, es la última opción”
Carl Djerassi (Viena, 1923), seis décadas después de
inventar la píldora anticonceptiva y a punto de cumplir 90 años, el científico
reconvertido en literato continúa trabajando.
El científico afirma que la píldora anticonceptiva masculina
no existe porque “a las grandes compañías farmacéuticas no les interesa gastar
los millones de dólares que costaría estudiar sus efectos secundarios”. Algo
que el químico, defensor de los derechos de las mujeres, lamenta, puesto que la
carga de la responsabilidad reproductiva recae sobre ellas.
Igualmente lamenta la idea “terrible” del ministro de
Justicia español, Alberto Ruiz-Gallardón, de sustituir la ley de plazos del
aborto por una de supuestos. “En estos experimentos legales las únicas que
sufren son las mujeres”. Según su opinión, los esfuerzos del Gobierno “deberían
ir encaminados a facilitar el acceso a contraceptivos y mejorar las condiciones
para tener hijos”. “Una mujer no aborta por deporte, es la última opción de una
situación dramática”, afirma.
martes, 11 de junio de 2013
"Mi tortura fue esperar sabiendo que estaba embarazada”
Con la regulación actual del aborto, las mujeres están
obligadas a mantener tres días hábiles de reflexión antes de decidir la
intervención. Algo que muchas no comparten.
Elena abortó el año pasado. Reconoce que tuvo suerte, ya que
lo hizo bajo el amparo de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de
Interrupción Voluntaria del Embarazo de 2010.
Acudió al Área de Salud donde le fue entregado un sobre
cerrado que contenía información de las ayudas y prestaciones a las que tienes
derecho si sigues adelante con el embarazo. También incluía un documento con
datos sobre los apoyos a las personas con discapacidad, para los casos en los
que no llegue a interrumpirse el embarazo y el bebé nazca con alguna
malformación. Con la regulación de 2010 las mujeres están obligadas a mantener
tres días hábiles de reflexión antes de decidir la intervención. Algo que muchas
mujeres no comparten, “yo lo tenía muy claro, no necesitaba reflexionar durante
tres días”, asegura Elena.
Cuenta que tuvo la mala suerte de acudir un viernes al
centro, lo que hizo que el proceso se prolongara, “recuerdo que además
coincidía con algún día de fiesta, por lo que tuve que esperar más de una
semana”. “Mi tortura fueron las semanas que tuve que esperar sabiendo que
estaba embarazada”, afirma.
Al llegar a la clínica concertada, nadie le preguntó a Elena
por qué había decidido abortar. Al contrario que la ley anterior, la regulación
de 2010 estipula que las mujeres podrán interrumpir su embarazo hasta la semana
14 sin tener que justificarlo.
Elena hace hincapié en la falta de información que hay al
respecto, “nadie te dice dónde tienes que acudir primero, ni cuáles son tus
derechos. Una chica de 16 años que no afronta que está embaraza, que tiene
miedo, cuando decide dar el paso igual ya es muy tarde”.
Estigma
“Lo que te machaca psicológicamente no es el hecho de haber
abortado, sino el cómo te juzgan”, afirma Elena. Es muy común entre las mujeres que han decidido interrumpir
su embarazo el sentir que son juzgadas por ello,“hay un estigma que tiene mucho
peso y que te remueve interiormente por muy claro que lo tengas”, apunta Elena.
Uno de los momentos que hacen que el proceso sea más difícil
es enfrentarse a la pregunta ¿Por qué? En el caso de Elena, la pregunta la
realizó su médico de cabecera cuando acudió a ella tras haber interrumpido su
embarazo, “¿Y qué mas da? Es mi cuerpo y es un derecho”, afirma Elena.
Hay circunstancias que incomodan aún más a las mujeres,
Elena cuenta que “cuando eres joven y ya has tenido hijos el estigma pesa más
del doble”.
El hecho de que el aborto siga siendo un tema tabú empeora
la situación, “si no está aceptado socialmente, pesa más y te acaba
machacando”, asegura Elena, que destaca lo importante que es recibir apoyo
desde sus círculos de confianza, “te sientes aliviada cuando ves que las
personas no te juzgan cuando lo cuentas”.
lunes, 10 de junio de 2013
Entre rejas por abortar
Aquella noche le dolía el estómago. Era temprano para dar a
luz, se dijo. Aún faltaban un par de meses. Finalmente, se levantó a la
letrina. Allí sintió un dolor horrible. Y un líquido caliente que le bajaba.
Cristina Quintanilla recuerda poco más. Se desmayó. Sus padres, alertados por
el ruido de su casita con paredes casi de papel, la encontraron cubierta de
sangre en el suelo del baño. Pensaron que se moría. Viven a varios kilómetros
del centro de salud, y sin vehículo, así que llamaron a los guardias para que
trasladaran a la muchacha. En el hospital confirmaron que ya no estaba
embarazada. Y la denunciaron por provocarse un aborto. Ingresada y bajo efectos
de la anestesia, recuerda, fue interrogada por policía. “Veía borroso, notaba
trajes azules en vez de batas blancas, pero me hacían preguntas. Me dijeron
‘desde este momento estás detenida porque mataste a tu hijo”. La acusaron de
homicidio. El día anterior había cumplido 18 años.
Cristina Quintanilla pasó tres días esposada a la cama del
hospital. De allí al calabozo de la comisaría y después al penal de Ilopango,
la mayor cárcel de mujeres de El Salvador, en San Salvador. Un año después fue
informada de su condena en un proceso que luego se demostraría lleno de
irregularidades. Comenzó acusada de homicidio imprudente, penado con hasta
cinco años de prisión, y salió de la sala condenada por homicidio agravado y
una pena de 30 años, a pesar de que los peritos de medicina legal no pudieron
determinar que la muerte del feto fuese provocada. “Del hospital pasé a la
cárcel, enferma, sin cuidados, deprimida… Acababa de perder a mi hijo y además
me estaban condenando por eso”, reclama.
No está sola. Marlene, María Teresa, Manuela... Historias
calcadas. La interrupción del embarazo está prohibida en El Salvador. Bajo
cualquier circunstancia. Una legislación en la que se dan abortos espontáneos o
partos prematuros que se consideran provocados por la mujer. Suelen ser
gestaciones avanzadas en las que la embarazada expulsa al feto, que no
sobrevive. “Por eso, como están de muchas semanas, las acusan de homicidio
imprudente u homicidio agravado por parentesco”, explica Dennis Muñoz, abogado
experto en estos casos. Las interrupciones voluntarias del embarazo, muchas
realizadas con fármacos y en etapas más prontas de la gestación —a veces no hay
huella del feto—, se condenan como aborto consentido o propio, penado con hasta
ocho años; aunque la mayoría son condenadas a tres y nunca entran en prisión.
Entre 2000 y 2011, al menos 129 mujeres fueron procesadas
por aborto, homicidio agravado u homicidio imprudente. 49 fueron condenadas,
según una investigación de la Agrupación para la Despenalización del Aborto
(pendiente de publicación). En esa estadística está Cristina, a la que el
Estado le conmutó la pena cuando había cumplido cuatro años. Es una mujer fuerte,
hasta con las palabras. Originaria de una zona rural e incomunicada del
departamento de Oriente, fue madre a los 16 años de un niño que adora. “He
salido del penal, estoy contenta, pero me perdí cuatro años de la vida de mi
hijo, su primer día de escuela… Eso el Gobierno no me lo va a devolver”, dice.
Tampoco a Marlene Ponce le resarcirán el tiempo que pasó
privada de libertad. De mirada dulce y voz suave, asegura que no sabía que
estaba encinta cuando una tarde de 2009, con 18 años, empezó a sentirse mal,
con dolor de estómago; rara. “Estaba en el instituto y decidí volver a la casa.
Fui al baño y noté sangre, me desmayaba así que mis hermanas me llevaron a una
clínica privada y allá el doctor me dijo que estaba embarazada y que
probablemente lo que me había pasado era un aborto”, cuenta. Aquél facultativo
la derivó al hospital. Allí fue denunciada por los sanitarios.
La acusaron de homicidio agravado e ingresó, convaleciente,
en el penal de Ilopango, uno de los más saturados del mundo. “Nunca imaginé
como es estar en la cárcel. Es muy duro, por la gente que hay allá, comes en el
suelo… No había ni fuente para tomar agua, apenas te puedes bañar”, relata
Marlene. En el penal, un rollo de papel higiénico podía costar 1 dólar. Y no
había catres para todas las reclusas. La joven pasó semanas durmiendo en una
colchoneta bajo una fila de literas. Estuvo presa ocho meses. Luego fue
absuelta. La policía investigó su casa, en una aldea del centro del país,
incluso el huerto; y desenterraron huesos que luego se demostró que eran de
animal. No hubo pruebas del delito.
Mujeres solteras o con la pareja lejos, pobres, de zonas
rurales o barrios deprimidos, poco formadas e informadas. Así son las mujeres
procesadas por delitos relacionados con la interrupción del embarazo en El
Salvador, según el informe de la Agrupación. Como María Teresa Rivera, de 30
años, trabajadora de la maquila textil que lleva dos años en la cárcel
condenada por homicidio agravado —como ella hay otras 22 internadas—. Su
familia la llevó al hospital tras encontrarla desmayada y cubierta de sangre en
su casa. En su declaración judicial relató que no sabía que estaba embarazada.
Siempre tuvo menstruaciones irregulares, y aunque hacía tres meses que no
sangraba no se alarmó. Los médicos no determinaron de cuántas semanas de
embarazo estaba; aunque el juez aceptó el testimonio de su jefa de la fábrica,
que relató que en enero de 2011 la mujer le había contado que sospechaba que
podía estar encinta. El episodio de la sangre en el baño fue 11 meses después
de esa fecha.
“La falta de una definición legal de lo que es exactamente
interrupción del embarazo y la durísima legislación hace que se produzcan
situaciones dantescas. Cristina tuvo una complicación obstétrica y aún así fue
condenada. Y además a una pena severa, injusta, desproporcionada; como se
determinó después", señala el abogado Dennis Muñoz. Él la conoció cuando
ya estaba en prisión y llevó su caso, como lo hace ahora con María Teresa
Rivera desde la Agrupación para la Despenalización del Aborto. "Lo que
están haciendo con estas mujeres no es justo. Hace falta corregir la
legislación, pero también apuntalar los casos mediante pruebas y médicos
especializados, algo que ahora no siempre se hace con todos los medios deseables",
considera.
“La prohibición total del aborto genera desprotección. Como
las de estas mujeres, consideradas sospechosas de un primer vistazo; también
condena a las que necesitan abortar a la clandestinidad”, sostiene Lesbia
Gutiérrez, experta de la organización contra el aborto inseguro IPAS. No hay
datos oficiales sobre interrupción del embarazo en El Salvador, pero un informe
del Instituto Guttmacher y la Organización Mundial de la Salud indica que 25 de
cada mil mujeres han pasado por esta intervención en la región. “Las ricas
salen del país para hacerlo, pero las pobres recurren a prácticas que pueden
ser fatales. Tanto por el riesgo sanitario como por el de la denuncia”,
asegura. De hecho, el 60% de las mujeres procesadas por estos delitos fueron denunciadas
por el personal sanitario. “Algunos médicos se escudan en un artículo del
Código Penal que dicta que cualquier delito de sangre debe ser denunciado, y en
ocasiones lo hacen rápidamente y sin indicios de que el aborto es provocado.
Aunque lo fuera, están vulnerando el secreto profesional”, dice el ginecólogo
Juan Carlos Barahona.
Mery, universitaria de 27 años, acudió al hospital con una
fuerte hemorragia en 2012. Asustada, explicó que estaba embarazada de ocho
semanas y que había conseguido por Internet unas pastillas de misoprostol, un
fármaco para la úlcera que puede provocar aborto. Los facultativos la
denunciaron y fue condenada a dos años de prisión. El juez dictó que debía
cumplirlos en el penal. Pasó allí una semana. Hasta que se cortó las venas y
fue internada en una institución mental. Estuvo allí seis meses. Luego le
concedieron medidas sustitutorias. Hoy sigue en tratamiento, pero se ve
coartada por sus antecedentes penales para hallar empleo. Prefiere no hablar
del caso, su pareja explica que no lo ha superado.
Cristina y Marlene sí lo han hecho. La primera cuenta que ha
canalizado su rabia en estudiar. Retomó los libros donde los había dejado años
antes y consiguió graduarse. Ahora, a sus 26 años, aprende inglés. Marlene
estudia Educación Infantil y está deseando ser profesora. Forman parte de un
grupo de recuperación de mujeres que pasaron por la misma situación. Mujeres
que pasaron del hospital a la cárcel.
domingo, 9 de junio de 2013
Injusticias que siguen sucediendo en España y en América Latina contra las mujeres
María Teresa (El Salvador) sufrió un aborto espontáneo, fue
al hospital y en menos de veinticuatro horas pasó de la camilla a la celda. Fue
condenada a 40 años de prisión por un delito de homicidio, dado que la
Constitución de este país, que penaliza el aborto en todos los casos, establece
que la vida empieza desde la concepción. En el proceso judicial, que careció de
toda garantía procesal, no se respetó su presunción de inocencia. Es uno de los
ocho casos que se presentaron en el Tribunal de Derechos de las Mujeres,
organizado por la ONG Mugarik Gabe este
fin de semana en Bilbao, con el apoyo de 23 colectivos feministas y a favor de
los derechos humanos.
María, de Navarra, embarazada con sólo 18 años, tuvo que
desplazarse a San Sebastián y pagar 300 euros para interrumpir su embarazo,
derecho que se le negaba en su comunidad autónoma. Inés, de Gipuzkoa, denunció
a su compañero sentimental por violencia de género y, como se había defendido
físicamente, terminó acusada de haberle maltratado ella también. Oihana sufrió
torturas con componentes sexistas y sexuales durante su detención en régimen de
incomunicación en Madrid. María fue perseguida, violada, amenazada, y
desplazada forzosamente por un grupo paramilitar en Colombia. Hermelinda, lideresa
maya de Guatemala, también se vio obligada a dejar su comunidad, por luchar
contra la empresa hidroeléctrica que explotaba los recursos naturales de la
región. Sobre ella pesa una orden de captura, acusada de delitos -narcotráfico,
terrorismo...- que no ha cometido. A Miren, en Bizkaia, se le negó el derecho a
elegir horario a la hora de reducir jornada para poder compatibilizar su empleo
en un supermercado con la maternidad. A Alejandra, de nacionalidad paraguaya,
los hijos del anciano al que cuida en régimen de interna le exigen una
disponibilidad permanente, un abuso que no denuncia ante la justicia, porque
teme perder su trabajo y se encuentra sin papeles.
Estos ocho testimonios, que las propias afectadas contaron
por escrito, en vídeo o en el propio Tribunal, se presentaron no como
anécdotas, sino como exponentes de la vulneración sistemática de derechos que
sufren las mujeres -trabajadoras, inmigrantes, indígenas, activistas, presas-
en el contexto español y en el latinoamericano. El tribunal simbólico,
explicaron sus promotoras, se propone como una "herramienta de la sociedad
civil para hacer incidencia política ante situaciones en las que la propia
legislación vulnera los derechos de las mujeres". Son juicios simbólicos contra la impunidad con
la que las instituciones "niegan derechos básicos de las mujeres como el
derecho a la salud, a la libertad, a la justicia o a decidir sobre la
sexualidad y la maternidad". Se trata también de espacios de
empoderamiento, en los que las mujeres no quedan reducidas a víctimas tuteladas
por terceros, sino que tienen la oportunidad de contar su historia, hablar de
su realidad, denunciar las agresiones sufridas y reclamar justicia.
La jornada se articuló en torno a tres bloques: derecho al
aborto, a una vida libre de violencia y a un nivel de vida digno. En cada uno,
una experta en la materia expuso cuál es la situación de negación de ese
derecho tanto en el País Vasco y España como en países de América Latina. A
continuación, integrantes de asociaciones y sindicatos fueron introduciendo los
testimonios de las mujeres afectadas, y finalmente una abogada especializada en
cada materia hizo las veces de fiscala, argumentando qué derechos y normas
había vulnerado cada institución competente. Con esa información, el jurado
-formado por personalidades del ámbito académico, judicial y de la defensa de
los derechos humanos- emitió al final de la jornada una declaración que fue
avalada por la observación internacional, integrada por representantes de las
instituciones vascas y organismos internacionales.
El jurado empezó por expresar su oposición a "un
sistema capitalista, militarista y patriarcal que sostiene y reproduce la violencia contra las
mujeres de manera específica y estructural, anteponiendo el objetivo de maximizar
beneficios y lograr el crecimiento económico a la sostenibilidad de la
vida". Denunció que las mujeres que defienden sus derechos se exponen a la
criminalización y la impunidad de forma sistemática. "Nos solidarizamos
con sus demandas de verdad y justicia, lo que puede constituir una reparación
simbólica para todas las mujeres que han sufrido violencias similares",
destacaron.
"Violencia de Estado contra las mujeres"
A continuación, enumeraron sus resoluciones simbólicas de
condena contra los Estados y empresas implicados en los casos expuestos.
Condenaron al Estado español por vulnerar el derecho al aborto y pretender
restringirlo aún más "en complicidad con la jerarquía de la Iglesia
católica"; por mantener una Ley de Extranjería que aboca a las mujeres
inmigrantes a la precariedad y la explotación laboral; por regular "de
forma discriminatoria e indebida" el trabajo doméstico; por desoír las
recomendaciones internacionales contra la tortura sexista y la práctica de la
incomunicación durante las detenciones, y por no garantizar la justicia para
las víctimas de la violencia machista. Al Estado colombiano, por no garantizar
los derechos y la reparación de las sobrevivientes de persecución y violencia
sexual en el contexto del conflicto armado. Al Gobierno de El Salvador, por
"ejercitar violencia de Estado" contra las mujeres que ejercen el
derecho a interrumpir su embarazo y violar el derecho a la presunción de
inocencia de aquellas acusadas de haber abortado. Y, por último, al Gobierno
guatemalteco por "prestar colaboración militar, policial y judicial"
a las empresas empresas transnacionales que explotan los recursos naturales de
las comunidades indígenas y agreden a sus líderes y lideresas.
El jurado instó a los Estados y organismos internacionales a
cumplir con las normativas en materia de derechos humanos, "más allá de
las meras declaraciones de intenciones". Durante los próximos meses, las
organizaciones y personas implicadas en el Tribunal de Derechos de las Mujeres
celebrarán reuniones para estudiar cómo hacer llegar sus demandas a las
instituciones implicadas, a los organismos internacionales y a la opinión
pública.
sábado, 8 de junio de 2013
"Las ricas abortan, las pobres se desangran en El Salvador"
Sara García (Chalchuapa, El Salvador, 1986) acaba de
aterrizar en España. Y el día que salió de El Salvador respiró con una alegría
inmensa. Después de acompañar y asistir psicológicamente a Beatriz -la mujer
que ha estado a punto de morir porque no se le permitía abortar pese a saberse
que su hijo no tenía cerebro, Sara García podía celebrar que esta mujer de 22
años no se había quedado desangrada por el camino como muchas otras. O en la
cárcel. En El Salvador, el aborto está prohibido en la Constitución e
interrumpir el embarazo puede acarrear penas de hasta 50 años para las mujeres y
de 12 para los médicos que los practican. Este fin de semana, Sara García
participa en Bilbao en la iniciativa coordinada por la ONG Mugarik Gabe de
plantear un tribunal simbólico para denunciar la violación de los derechos de
la mujer y su invisibilización histórica. Activista feminista, García forma
parte de la Agrupación ciudadana para la despenalización terapeútica, ética y
eugenésica del aborto en El Salvador.
Pregunta. ¿Qué se pretende con este tribunal de derechos de
las mujeres en el que usted va participar?
Respuesta. Este tribunal simbólico va a permitir
visibilizarnos, visibilizar las injusticias que se están viviendo con la
penalización absoluta del aborto que tenemos en El Salvador. Una legislación
que impide a las mujeres decidir sobre su cuerpo y sobre su vida. Incluso
cuando se han producido violaciones o cuando hay malformaciones, no es posible
abortar. Las mujeres transitan del hospital a la cárcel. En nuestro tribunal
concretamente vamos a denunciar el caso de Teresa, de 28 años, que ha sido
condenada a 40 años de prisión. Se le ha juzgado en base a prejuicios y sin
pruebas científicas directas y lleva en prisión casi dos años. Todo en el marco
de unas condiciones de pobreza, ya que no tenemos acceso a un sistema de salud
digno. Buscamos solidaridad y denuncia internacional. Hemos logrado sacar a
siete mujeres de la cárcel en condiciones muy similares a la de Teresa. Mujeres
con abortos espontáneos, partos prematuros no asistidos, etc que llegan
desmayadas y son denunciadas por la enfermera o por el médico.
P. La Constitución de su país prohíbe expresamente el aborto
y las penas por interrumpir el embarazo son muy duras.
R. Sí, las mujeres son acusadas de abortar, pero durante el
proceso judicial se les cambia la figura penal, que pasa a ser homicidio
agravado, por el que pueden ser condenadas de 30 a 50 años de cárcel. Es el
caso de Teresa y de tantas otras. Con esa legislación, las mujeres siempre
llevan las de perder.
P. ¿Cómo han conseguido sacar de prisión a estas siete
mujeres?
R. Ha habido varios elementos: una comisión jurídica que
identifica los errores judiciales: pruebas forenses que no existen, o pruebas
científicas que no están, etc. Y con ello se puede revisar el juicio. Y luego
el otro elemento es la presión del movimiento feminista, de las organizaciones
de mujeres y movimientos sociales. Redes de solidaridad muy amplias en mi país
y también a nivel internacional. Se tienen que sentir observados y darse cuenta
de que va a haber más presión todavía.
P. El caso de Beatriz ha cruzado el charco informativamente.
¿Cree que este hecho les puede servir como espaldarazo en su lucha por la
despenalización del aborto?
R. Realmente sí, porque planteó una causa justa: una mujer
que necesita que le interrumpan el embarazo y que, sin embargo, hay un vacío
legal en El Salvador que lo impide y un código penal que directamente lo
persigue. Se logró evidenciar ese hecho. Y a nivel internacional ha habido
mucho apoyo de las mujeres de Amnistía Internacional, que nos han ayudado a
difundir el caso por todas las redes.
P. De hecho, hasta la ONU ha recomendado que se abra un
debate serio y profundo sobre la regulación tan restrictiva que tiene su país
en relación con el aborto.
R. Efectivamente, ha instado a un debate en profundidad. De
hecho la ministra de Salud, María Isabel Rodríguez, primera médica en mi país y
una de las tres primeras diputadas en El Salvador, con una trayectoria política
muy admirable, se ha pronunciado públicamente y la Procuraduría de Derechos
Humanos también. Sin embargo, los diputados y diputadas no han dicho nada,
siendo cómplices del sufrimiento que este caso ha supuesto. Los partidos
consideran que este tema siempre tiene un coste político electoral, se pierden
votos. El año que viene tocan elecciones presidenciales. La propia pareja del
presidente dijo que no quería que el caso Beatriz se tomara como un tema
electoral, incluso antes de decir que se solidarizaba o cualquier cosa. Y dijo
que en El Salvador hablar del aborto no está en las reglas de juego de este
gobierno. Y ya llevamos 16 años de esta legislación absolutista. El Estado del
Salvador no se puede quedar callado. Exigimos que comience ya ese debate en la
Asamblea legislativa para que pueda haber un cambio real. Se ha producido un
cambio en el imaginario de la sociedad: ya no estamos ante el dilema de el
aborto es bueno o es malo, algo que, de alguna manera, nos habían construido.
Es que era una necesidad para Beatriz, no se podía mirar para otro lado. Y
muchos ni sabían que ese tipo de aborto estaba penalizado.
P. Quería recordar unas palabras precisamente de la ministra
de Salud, que animaba la juventud a luchar por sus derechos, aunque reconocía
que El Salvador "tiene grupos tremendamente cerrados".
R. Hay grupos fundamentalistas que tienen un gran poder
económico, político, mediático. Una de las líderes del grupo "Sí a la
vida", que nosotros apostillamos sin derechos, escribe prácticamente cada
semana en el Diario de Hoy, uno de los medios masivos, y sus artículos siempre
están en contra del aborto y de los matrimonios del mismpo sexo, otra de sus
banderas.
Beatriz estaba lejos de su familia, de su hijo de un año, de
su compañero. Cuando venía su hijo le dejaban estar con él diez minutos porque
no estaba en condiciones. Fue muy duro para ella. Y escuchando en la radio los
mensajes que daban sobre ella y su caso los grupos fundamentalistas.
P. ¿Qué presiones han tenido que vencer los médicos que han
tratado a Beatriz y el hospital donde estaba ingresada por parte de las
organizaciones antiabortistas o de la Conferencia episcopal de El Salvador?
R. Los médicos tenían miedo. Esos grupos fundamentalistas
son muy agresivos y tienen un gran poder mediático y han tenido presión directa
por su parte. Tenían miedo a ser procesados y luego a perder el prestigo porque
vas a quedar ya marcado. Sin embargo, hay que destacar que el comité médico que
ha atendido a Beatriz estaba muy comprometido con ella. Recomendaron el aborto
terapeútico cuando vieron el diagnóstico tanto de ella, como la situación que
traía la criatura, sin cerebro. Pero no solo esos grupos, también ha presionado
el Instituto de Medicina Legal, que está dirigido por una persona vinculada a
los grupos del "Sí a la vida", una organización antiabortista con
mucha influencia. Por eso ha sido tan importante la postura de la ministra de
Salud.
P. ¿Ustedes han sentido miedo?
R. Algunas compañeras han visto el riesgo muy de cerca
porque han sido difamadas.
P. Hay una derivada legal muy interesante en el caso de
Beatriz. El Constitucional rechazó el amparo solicitado por ella para poder
abortar, pero sin embargo la Corte Interamericana -en una decisión sin
predecentes- exigió a El Salvador que cumpliera con el tratamiento recomendado
por los médicos y por el comité ético del hospital, esto es, que se
interrumpiera el embarazo sin más dilación.
R. Fue muy importante porque es un pronunciamiento
vinculante. Y bastante relevante porque, entre otras cosas, los médicos se
sintieron más respaldados para actuar. El propio Constitucional, aunque rechazó
el recurso de Beatriz, incluyó un párrafo en la resolución en el que señalaba
que eran los médicos, al fin y al cabo, los que tenían que tomar la decisión.
Les daba la potestad de actuar en el momento que fuera necesario.
P. Al final el caso de Beatriz, pese a los riesgos tan
evidentes para su salud, se ha podido solucionar in extremis con una cesarea,
pero ¿cuántas Beatrices hay en su país?
R. Por eso vamos a mantener la lucha. Cada día hay mujeres
que llegan al límite y no hay un servicio de salud adecuado para practicar un
aborto terapeútico. Incluso las cifras oficiales son engañosas porque muchas
veces mujeres que han muerto por alguna causa relacionada con el embarazo se
recoge de otra manera, se cataloga de otra forma en las estadísticas. Las
Beatrices van a seguir apareciendo y el personal médico se va a ver atado de
pies y manos una vez más, y no va a haber un recurso de amparo en cada caso.
Además, ella lo ha vivido como una tortura, aguantando todas estas presiones.
Los fundamentalistas le decían directamente cosas como: "no vayas a
triturar a tu hijo, no lo vayas a asesinar". Usando un lenguaje tremendo
para tratar de culpabilizarla.
P. ¿En esos grupos incluye también a la Conferencia episcopal
salvadoreña?
R. Sí claro. Han estado muy activos. La Conferencia de hecho
lanzó una campaña para que en todas las misas de un domingo se hablara del
caso, se leyeran los pronunciamientos de la propia Conferencia episcopal en los
que se subrayaba que lo que estaba pasando con Beatriz no constituía una
violación de derechos humanos.
P. Por eso era tan importante el acompañamiento psicológico
que usted y personas de su organización le han dado a Beatriz.
R. Era una tortura para ella. Tener que llegar hasta el
final, ver a su hija, que no traía cerebro [que murió al de pocas horas de
practicarse la cesárea]. Estábamos pendiente de ella, de acompañarla
psicológicamente. Todos los días una de nosotras estábamos ahí, pendiente de lo
que pasaba. Un contacto directo, se ha creado un vínculo con ella muy fuerte.
Pero no podemos estar así para cada mujer que necesite un aborto.
P. ¿Cómo han sido esos momentos de apoyo a Beatriz?
R. Nosotras estábamos desesperadas porque era un hospital
con un cuartito pequeñísimo con dos camas, sin ventilación. Y Beatriz estaba
lejos de su familia, de su hijo de un año, de su compañero de vida. Cuando
venía su hijo le dejaban estar con él diez minutos porque no estaba en condiciones.
Fue muy duro para ella. Y escuchando la radio, los mensajes que se daban sobre
ella y su caso, a los grupos fundamentalistas, que hablaban mal de Beatriz.
Ella se quería ir, pero los médicos le decían que no era posible porque se
podían complicar mucho las cosas y podía ocurrir cualquier cosa, incluso un
desenlace fatal. No aguantaba estar allí. Pero también escuchaba todo lo que se
estaba haciendo por ella. Beatriz ha ido de la mano con nosotras todo el rato.
P. Uno de los problemas con legislaciones tan poco
permisivas con el aborto es que quien puede pagárselo se va del país a abortar,
pero quien no tiene poder adquisitivo tiene que abortar en unas condiciones
muchas veces lacerantes.
R. Así es. Tenemos esta frase que dice que las ricas abortan
y las pobres se desangran. Lo tienen que hacer de forma clandestina, arriesgan
sus vidas. Y son mujeres que lo necesitan, se les niega su derecho y al final
se llega a casos tan extremos como el de Beatriz. El problema también es que
una mujer que llega con un aborto espontáneo a un hospital pierde su presunción
de inocencia y solo por el hecho de ser mujer y pobre es perseguida. Ha tenido
un aborto y es culplable.
P. Y sin embargo lo que demuestran los estudios es que la
tasa de abortos es menor en aquellos países con leyes permisivas o reguladas
con supuestos determinados.
R. Sí, de hecho es un momento muy importante para nosotras
poder lograr una ley que incluya determinadas causas concretas para que
permitan a las mujeres por motivos de salud u otros poder abortar. Esperamos
que este caso ayude y que, frente a lo que pasa ahora, que se percibe como un
coste político hablar de este asunto, que el coste político sea quedarse en
silencio.
Aitor Guenaga - Eldiario.es
Aitor Guenaga - Eldiario.es
martes, 4 de junio de 2013
Cuando brotaron las primaveras árabes, nos preguntamos cómo se podían considerar democracias unos regímenes que no garantizaban los derechos de las mujeres
Almudena Grandes
¿La recuerdan? Que si ha sido penalti, que si no, que si
vuelve a darle... El aparato que revolucionó las viejas tardes de fútbol,
amenaza ahora con gobernar nuestro destino. Las reválidas, la asignatura de
religión, la ley del aborto de 1985, los emigrantes en Alemania, la pobreza...
Y las mujeres.
El feminismo inspiró la única revolución social triunfante
en el siglo XX. En el XXI, seguimos representando la mayoría de la población
mundial, pero la igualdad que no conseguimos está cada vez más lejos. La
jerarquía católica salvadoreña denuncia que la tragedia de Beatriz, embarazada
de un feto inviable que pone en riesgo su vida, es una manipulación a favor del
aborto. La tunecina Amina Tyler afronta una severa condena por haber dispuesto
de su propio cuerpo en un país musulmán. Cuando brotaron las primaveras árabes,
algunos —más bien algunas— nos preguntamos cómo se podían considerar
democracias unos regímenes que no garantizaban los derechos de las mujeres.
Ésta es la respuesta. Pero no pasa nada.
En España, ya lo ven, tampoco. Sin embargo, viendo la
alegría con la que el Gobierno le da a la moviola, me sorprende que no haya
promovido aún una medida que solucionaría muchos de sus problemas. Con una
reforma aquí, otra allá, podrían incapacitar administrativamente a las mujeres
como en los años cuarenta del siglo pasado. ¿Se imaginan lo bien que le vendría
a la ministra de Sanidad que su marido pudiera abrir y cerrar cuentas bancarias
a su nombre sin tener que darle explicaciones? De la Infanta, ya, ni hablamos.
Y eso sin contar con que prohibiendo el trabajo remunerado a las casadas, como
Pilar Primo de Rivera logró en la posguerra, bajaría el paro una barbaridad. El
portavoz del PP en el Congreso ha declarado que Ana Mato no es tonta, y tiene
razón. Somos mucho más tontos los demás, por tragar con lo que estamos
tragando.
lunes, 3 de junio de 2013
El Tribunal Constitucional y las mentiras de Gallardón en la reforma de la ley del aborto
Mar Esquembre Cerdá
Desde que anunciara, tiempo ha, la
reforma de la ley del aborto (sin aportar, por cierto, ni un solo documento)
Gallardón ha repetido sin cesar que la misma obedece a un deber de lealtad
constitucional que únicamente se cumple si se legisla de acuerdo con la
jurisprudencia del Tribunal Constitucional, expresada principalmente en la
sentencia de 11 de abril de 1985. Primera y gran mentira de la que derivan
todas las demás. Gallardón pone en boca del TC lo que éste no ha dicho. Por
ello, creo que es interesante exponer algunas cuestiones principales sobre la
citada sentencia.
Una. Declaró la constitucionalidad de la despenalización del
aborto en los tres supuestos ya conocidos. Únicamente advirtió de la necesidad
de introducir cautelas (exigencia de informes médicos) en los casos de aborto
terapéutico y eugenésico, como así se hizo en 1985 (y como hace la actual Ley).
Dos. La Constitución establece en su art. 1.1 que los
valores superiores del ordenamiento jurídico son la libertad, la justicia, la
igualdad y el pluralismo político (pequeño detalle que olvidó mencionar el TC
en su sentencia, pero sí se recoge en los votos particulares a la misma, que, por
cierto, fueron 6, la mitad de miembros de que se compone). El TC sumó a éstos
la vida, si bien ligada ésta a la dignidad de la persona del artículo 10 de la
Constitución.
Tres. Dejó claro que la vida del nasciturus es un bien
jurídico protegido por el art. 15 de la Constitución, pero no le corresponde la
titularidad del derecho a la vida. Titular de derechos sólo lo puede ser la
persona. No se trata, por tanto de un caso de colisión de derechos, sino entre
un bien jurídico (el nasciturus) y un derecho fundamental (el de la mujer).
Cuatro. Afirma que "el legislador puede adoptar
cualquier solución dentro del marco constitucional, pues no es misión de este
Tribunal sustituir la acción del legislador".
Pues bien, el "legislador" ya actuó con la
aprobación de la actual Ley. Y lo hizo con todas las cautelas, sabiendo que iba
a ser recurrida. Una Ley que respeta escrupulosamente esa jurisprudencia,
aunque el marco constitucional permitiría otra regulación más favorable a los
derechos de las mujeres. Una Ley que el TC no puede declarar inconstitucional,
puesto que tiene que hacerlo basándose en criterios jurídicos y carece de
ellos. Por eso Gallardón quiere reformar la Ley sin esperar a que se pronuncie
el TC. No llegaron a tiempo para cargarse el matrimonio entre personas del
mismo sexo. Pero están a tiempo de legislar en contra de la Constitución, algo
que se les da francamente bien. Me pregunto si nuestra libertad no está
durmiendo en algún cajón del TC.
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